Ensayo 2.

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AKAL • HISTORIA DEL MUNDO PARA JOVENES

TOLEDO y LAS TRES CULTURAS

Olga Perez Monzon Enrique Rodriguez-Picavea Matilla

Si existe alguna ciudad en el mundo que refleje de manera ejemplar Ia confluencia de las tres culturas principales del mundo meditemineo medieval, esta es sin duda Toledo. El periodo de convivencia cultural y religiosa de musulmanes, judfos y cristianos en Ia ciudad del Tajo se inicia a principios

Vista general de Toledo. Toledo ocupa una situaci6n estrategica en un meandro o recodo sobre el rio, accidente natural que

contribuye notablemente a su seguridad y acrecienta su caracter de lugar inexpugnable.

del siglo v m con la invasion islamica, y se extiende hasta fi­ nales del siglo xv con la expulsion de los judfos por los Reyes Catolicos. Este Iibro pretende analizar el significado historico de esta sfntesis cultural desarrollada en la Toledo medieval.

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1. Etapas de dominio politico en el Toledo de las tres culturas

Dominio musulman (711-1085)

La etapa de dorninio musulman sobre Toledo se inici6 el mis­ mo aiio en que las tropas de Tariq cruzaron el estrecho de Gibraltar y derrotaron al ejercito visigodo de don Rodrigo (711). En poco tiempo, los musulmanes llegaron a la ciudad de! Tajo, que encon­ traron casi despoblada y sin resiste~, ya que la mayorfa de sus pobladores cristianos habfan huido~n cambio, los judfos perma­ necieron en Toledo y colaboraron con los musulmanes, raz6n por la cual debieron recibir algunos cargos de responsabilidad

La primera fase de] dominio musulman sobre Toledo se ca­ racteriz6 por las frecuentes sublevaciones protagonizadas por sus habitantes contra el poder central, que como sabes era detentado por Cordoba, revueltas que se explican por la participaci6n des­ tacada de la mayorfa de la poblaci6n, que era descendiente de los hispanorromanos, bien convertidos al islam (muladfes) o bien fieles al cristianismo (mozarabes). Dichas sublevaciones fueron duramente sofocadas por los emires omeyas cordobeses, y una de ellas acab6 en la tristemente famosa «Jornada del foso» del afio 807, en la que murieron decapitados los mas importantes

Los reinos de taifas de al-Anda/us (mediados def siglo XI).

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muladies de Toledo, pasando a la leyenda local bajo la denomi­ reino asturiano serfa gravemente derrotado por e l ejercito de! naci6n de La noche toledana. Medio siglo despues de estos emir de C6rdoba en Guazalete. No obstante, a pesar de las repre­ acontecimientos, un ejercito de toledanos aliado con tropas de! salias, los aires de independencia de los toledanos continuaron

Plano de la Toledo

musulmana, segun Julio

Porres. En su

configuraci6n se distinguen

claramente los nucleos

basicos de la ciudad: la

residencia def gobernador

(al-hizam), fa ciudad

propiamente • AOCWlto musulman

• EdiflCOOI musulmanesdicha ~ EdiflCOOI pre-musulmaneslmadinat) con

Muralas pre-musulmanas laciudad de

~ Construcdones dudosas /os judfos = Galles probables /Madinat Edifiaos con desbno probable

al-Yahud) ye/ - Juderla arrabal Puntos clave de la Cludad islamlca de Toledo

(rabat).

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con nuevas sublevaciones de muladfes. lncluso, entre finales de! siglo rx y principios de! X, Toledo estuvo en poder de rebeldes bereberes, aunque de nuevo volvi6 a manos muladfes.

/ Por fin, Toledo fue sometida a la obediencia de! poder central (de al-Andalus en la epoca de Abd-al-Rahman III (912-961), fun­ dador de! califato de C6rdoba. Entonces se inicia su papel de centro mtelectual, enriquecido por la convive~cia pacffica de tres culturas: la cristiana, la judfa y la musulrnanl!:J

Mas tarde, los primeros afios del siglo XI conocieron el desa­ rrollo de una profunda crisis polftica que culrninarfa en 1031 con la fragmentaci6n de! califato de Cordoba en una treintena de rei­ nos independientes conocidos como taifas. La mas extensa de es­ tas taifas, que ocupaba la mayor parte de la meseta meridional, con capital en Toledo, fue un reino gobemado por la dinastfa bereber de los Banu Di-I-Nun, que tuvo su perfodo mas floreciente durante los treinta y tres afios de! reinado de al-Mamun (1043-1075). Pero tambien la corte de este rey conocio una gran actividad cultural, en la que participaron destacados cientfficos, musicos y poetas. El as­ pecto exterior de la c iudad se benefici6 de este ambiente culto con nuevos jardines, en los que el agua era un componente esencial, constituyendo el entomo mas adecuado para los lujosos edificios que se construyeron entonces.

Por otra parte, al-Mamun impuso su predominio polftico so­ bre los restantes reinos musulmanes, anexionandose el territorio de las taifas de C6rdoba y Valencia. En cambio, frente a los rei­ nos cristianos su situaci6n era diferente, ya que tenfa que pagar unos tributos especiales denominados parias para conservar su independencia. En este contexto, cuando en 1072 el rey de Leon, Alfonso VI, despues de haber sido derrotado por su hermano Sancho II de Castilla en Golpejera, decide refugiarse en Toledo, es favorablemente acogido por al-Mamun, ya que era al monarca leones al que tenfa que pagar las parias.

Sin embargo, durante el reinado de al-Qadir, sucesor de al­ Mamun, la taifa de Toledo entro en una fase de crisis y disturbios que fue aprovechada por cristianos y musulmanes para anexionar­ se parte de su territorio. Es asf como la taifa de Valencia vuelve a independizarse, y C6rdoba pasa a depender de la taifa de Sevilla. Ante esta crftica situacion los musulmanes toledanos se dividieron en dos bandos: los partidarios de solicitar el apoyo de Alfonso VI, convertido ahora en rey de Castilla y Le6n, con al-Qadir a la cabe­ za, y los que vefan la necesidad de pedir apoyo a otros musulma­ nes. En un primer momento triunfaron estos ultimos, que

consiguieron expulsar a al-Qadir y establecer en el trono de Toledo al rey de Badajoz, al-Mutawakkil. Sin embargo, este ulti­ mo no pudo consolidarse en el poder, y abandono la ciudad de Toledo para regresar a su reino originario. Ent.onces se inicio el se­ gundo mandato de al-Qadir, que volvio a enfrentarse con graves problemas internos. Mientras tanto Alfonso VI, probablemente con el consentimiento del rey toledano, puso sitio a la ciudad del Tajo, tomando las fortalezas mas proximas y arrasando sus cam­ pos circundantes. Ante su insostenible situacion, al-Qadir decidio en 1085 entregar la ciudad de Toledo al monarca castellano-leones mediante un pacto y la promesa de recibir el reino de Valencia.

Dominio cristiano (1085-1492)

Por lo tanto, resulta fundamental subrayar que el dominio cristiano de Toledo se inicio en la primavera de 1085, no por conquista militar, sino por acuerdo pact.ado. El pacto de rendi­ cion de la ciudad se referfa fundamentalmente a la situacion en que quedaban los musulmanes bajo sus nuevos sefiores:

- Los musulmanes de Toledo podfan permanecer libremente en la ciudad con todos sus bienes y familiares, debiendo pagar a Alfonso VI identico tributo que antes daban a sus reyes.

- Los pobladores de Toledo que quisiesen podfan marcharse de la ciudad, llevandose ademas todos sus bienes muebles. En caso de que alguno de los que se habfan marchado deseara vol-

Alfonso VI, que se titul6 «emperador de las dos religiones», segun el Cartulario de la catedral de Santiago de Compostela (siglo xm).

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ver a la ciudad, lo podrfa hacer libremente con todas las propie­ dades que tuviese.

- La mezquita mayor de Toledo permanecerfa para el uso y culto religioso de los musulmanes.

- Alfonso VI se reservaba el alcazar, la Huerta de! Rey y el tesoro de al-Qadir.

La entrada en Toledo de Alfonso VI tuvo gran repercusi6n psicol6gica entre musulmanes y cristianos. Para los primeros su­ ponia una perdida irreparable, ya que por vez prirnera una ciudad musulmana pasaba intacta a poder de los cristianos. Para estos ultimos tenia sin embargo un doble valor: se recuperaba la capi­ tal del antiguo reino visigodo y, al mismo tiempo, se conquista­ ba, tambien por vez primera, todo el territorio de un reino musulman. Para reflejar esta nueva realidad Alfonso VI adopt6 el tftulo simb6lico de «emperador de las dos religiones».

En cualquier caso, afio y medio despues de la conquista el pac­ to se incumpli6 en uno de sus puntos fundamentales: la mezquita mayor musulmana fue convertida en catedral cristiana yen sede del nuevo arzobispado. i,Que determin6 este cambio de actitud?

Las fuentes de la epoca, cristianas y musulmanas, ofrecen distintas versiones de los hechos. Las primeras hacen responsa­ ble de este hecho a la reina y al arzobispo electo, mientras las se­ gundas responsabilizan directamente al propio monarca. En el relato de los hechos se indica incluso que tropas cristianas vio­ lentaron la mezquita mientras estaban orando los musulmanes.

Al margen de la total veracidad de estas fuentes, que en algunos puntos se contradicen entre sf, un hecho es claro: revelan la imposi­ ci6n del nuevo poder dominante y una inicial intolerancia hacia otros cultos y religiones que fueron relegadas a segundo piano. En efecto, la reconversion de la mezquita iba tambien en contra del cle­ ro local mozarabe, que habfa conservado en otro lugar de la ciudad su propia catedral durante el perfodo de dominaci6n musulmana.

Por lo que se refiere a la organizaci6n de la nueva sociedad cristiana, Alfonso VI se encarg6 de la entrega de fueros especial­ mente dirigidos a castellanos, francos y mozarabes, que recogfan las normas para el funcionamiento de cada comunidad y las for­ mas de resolver las causas judiciales.

En los afios sucesivos, ya lo largo de] siglo xu, Toledo fue u~a ciudad esencialmente fronteriza, cuyos campos y murallas se v1eron sometidos a numerosos ataques de almoravides primero y almohades despues. Solamente su inmejorable emplazamiento natural Y la solidez de sus defensas salvaron a la ciudad de una

nueva conquista musulmana. Pero el peligro que suponfan los ejercitos musulmanes no se alej6 definitivamente hasta la impor­ tante victoria cristiana de las Navas de Tolosa (1212) frente a los almohades, que situ6 en Sierra Morena la frontera. Fue entonces precisamente cuando, libre de los ataques musulmanes, Toledo recogi6 los mejores frutos de su riqueza cultural, simbolizada es­ pecialmente en la epoca de Alfonso X el Sabio.

Desde la segunda mitad del siglo xm y sobre todo en el XIV se produce en Castilla como en toda Europa una grave crisis econ6- mica reflejada, entre otras cosas, en un descenso de la poblaci6n. una subida de los precios y un estancarniento de la agricultura. La ciudad de Toledo se encontraba inmersa en esta crisis general, agravada por otros acontecimientos como la peste negra de media­ dos <lei siglo XIV, que tambien se hizo sentir aquf con fuerza. Por si fuera poco, Toledo sufri6 un proceso de empobrecimiento, al ser uno de los principales escenarios de la guerra civil castellana entre Pedro I y Enrique II de Trastarnara. La ciudad permaneci6 fie! has­ ta el final al prirnero de los monarcas y pudo sostenerse por sus ex­ traordinarias defensas, pero el triunfo definitivo <lei segundo en 1369 trajo como consecuencia el pago de una importante cantidad de dinero por parte de los toledanos, que recay6 especialmente en los judfos de la ciudad por el apoyo que habfan prestado a Pedro I. Las consecuencias de esta guerra civil pesaron sobre Toledo du­ rante varios afios, y la recuperaci6n econ6mica fue muy lenta. La crisis <lei siglo XIV culminarfa con el sangriento asalto a la juderfa toledana, que fue practicarnente exterminada.

En el siglo xv, Toledo se vio inmersa en los mas importantes acontecirnientos polfticos de la Corona castellana. Los mas signifi­ cativos tuvieron corno objetivo la persecuci6n de los judios que se habfan convertido al cristianismo, denominados por ese motivo «conversos». Especialmente relevante en este sentido fue la revuel­ ta de Pedro Sarmiento en 1449, que promulg6 un edicto para impe­ dir que los conversos ocuparan cargos publicos y provoc6 que la ciudad fuera excomulgada por el papa. La insurrecci6n tuvo enton­ ces fuertes repercusiones en toda la politica castellana.

Finalmente la etapa de! dominio cristiano sobre las tres cultu­ ras de Toledo acabarfa de forma radical con la expulsion de to­ dos los judios espafioles que nose convirtieran al cristianismo, decretada por los Reyes Cat6licos en 1492. La presencia de los mudejares en Toledo aun se prolong6 una decada mas, pero su final serfa igualmente traumatico, al ser expulsados por los mis­ mos monarcas en el afio de1502.

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2. Los grupos culturales y religiosos

Los musulmanes

Resulta un error bastante frecuente englobar bajo el califi­ cati vo de arabes a todos los musulmanes que vivfan en al­ Andalus. En real idad la sociedad hispanomusulmana es taba formada por tres grupos diferentes: arabes, bereberes y neomu­ sulmanes o muladfes. Los arabes constitufan la parte mas mino­ n taria entre los musulmanes, pero eran al mismo tiempo los que mayor poder tenfan. Los bereberes, procedentes de! norte de Africa, superaban en numero a los arabes y tenfan en sus manos gran poder mi!itar. Y el tercer grupo estaba integrado por aquellos cristianos que habfan decidido convertirse a! is!a­ mismo, constituyendo asf la parte mas numerosa de la pobla­ cion musulmana, pero tambien Ia que ocupaba un escalon mas bajo en la estructura social. Se Jes conoce igualmente bajo la denominacion de muladfes o «renegados». En principio, la ma-

yor parte de estos neomusulmanes eran campesinos, aunque hubo mas cada vez entre los trabajadores y artesanos de las ciu­ dades. La razon fundamental para su cambio de rel igion era una considerable mejora en su posicion economica y social. Precisamente estos nuevos musulmanes fueron los principales protagonistas de las numerosas revueltas de Toledo frente al poder central de Cordoba; con ellas intentaban conseguir una mayor participacion polftica.

En cualquier caso, y a pesar de sus diferencias in ternas, el conjunto de musulmanes constitufa el grupo privi!egiado en la ciudad de Toledo entre los afios 711 y 1085, diferenciandose cla­ ramente de los grupos no privilegiados -cristianos y judfos­ que debfan pagar un impuesto especial por profesar religiones di­ ferentes al islam, aunque estuvieran toleradas por ser como esta ultima religiones de! «Libro revelado». Por fin, la sociedad isla­ mica contaba con un importante numero de esclavos, que podfan

Exterior de/ templo de/ Cristo de la Luz. Antigua mezquita de barrio, fundada en torno al afio 1000 por la fami/ia Hadidi, consagrada para el cu/to cristiano en 1182 tras su entrega a /a Orden def Hospital de San Juan de Jerusalen.

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Los musulmanes permitieron a la poblaci6n mozarabe practicar el viejo rito cristiano visigodo en determinados templos, los llamados

templos mozarabes. San Sebastian (foto) fue uno de ellos.

ser liberados si se convertfan al islam. De este modo se fonn6 un grupo de libertos, que en la mayorfa de los casos permanecfan ligados a sus antiguos amos.

Hacia el siglo XI, precisamente la centuria que marca el fin del dominio islamico en Toledo, las diferencias culturales entre los tres grupos musulmanes se hicieron menos patentes, aunque las diferencias sociales aun permanecfan. Para entonces, Toledo era una ciudad tfpicamente musulmana, con la mezquita mayor, situada en la zona donde se levanta la actual catedral, ademas de una media docena de mezquitas pequei'ias, dos palacios reales, un alcazar y un recinto fortificado tfpicamente islamico.

Los mozarabes

Este grupo estaba compuesto por cristianos que hablaban ara­ be y estaban impregnados de la cultura y las costumbres islami­ cas. Literalmente el termino mozarabe significa arabizado.

En una primera fase estos mozarabes vivieron bajo la domi­ naci6n musulmana, y fue entonces cuando se «arabizaron». Sin embargo, eran musulmanes s61o en el aspecto cultural, ya que si-

guieron practicando el cristianismo, con sus obispos y sacerdotes propios y no menos de seis iglesias en el recinto de la ciudad de Toledo, una de ellas al )ado de la mezquita mayor musulmana. Pero estos mozarabes toledanos no vivfan concentrados en un barrio o zona de la ciudad, como sucedfa por ejemplo en Valencia, o en la propia Toledo con los judfos, sino que convi­ vfan con la poblaci6n musulmana.

En un primer momento una parte de los mozarabes no acept6 de buen grado la dominaci6n musulmana. emigrando hacia la zona cristiana, pero cuando su numero se vio reducido por las conversiones al islam o la emigraci6n, los que se quedaron se adaptaron mejor a la nueva situaci6n. Estos mozarabes toledanos fueron, junto a los muladfes, los principales protagonistas de las revueltas contra el poder central de C6rdoba, buscando una ma­ yor autonomfa polftica que les permitiera mejorar su condici6n socioecon6mica. Sin embargo, no podfan acceder al poder polfti­ co, ya que, a diferencia de los muladfes, !es estaba vedado por no ser musulmanes. Por otra parte, los cristianos que querfan conser­ var algo de autoridad sobre sus correligionarios debfan introducir­ se en la jerarqufa eclesiastica, con lo cual no podfan tener descendencia que asegurase la continuidad de su poder. En conse­ cuencia, buena parte de la clase dirigente mozarabe, especialmen­ te las mujeres, fue absorbida por la aristocracia musulmana. Al margen de la administraci6n religiosa, la aristocracia mozarabe s61o podfa aspirar al puesto de jefe de su comunidad. responsable de la recaudaci6n de impuestos frente a las autoridades mu ulma­ nas. Este personaje estaba ademas auxiliado por un juez especial para dirimir los conflictos entre cristianos segun la ley visigoda.

Con la entrada de los cristianos en Toledo, los mozarabes vieron confinnadas sus costumbres y )eyes, al permitfrseles con­ tinuar practicando el rito cristiano visigodo en sus parroquias, cuando en el resto de la Penfnsula ya se habfa establecido el rito cristiano romano. Por otra parte, se !es confirm6 la utilizaci6n de! Fuero Juzgo o ley visigoda tradicional. Ademas, cobraran fuerza como grupo cultural al ver incrementado su numero en primer lugar por las conversiones de algunos musulmanes al cristianis­ mo y, sobre todo, a mediados del siglo XII, por la emigraci6n de mozarabes de Andalucfa, que, como los judfos, bu yen de los al­ mohades, secta musulmana que no reconocfa la protecci6n a las tres religiones del «Libro revelado». Sin embargo, la mayorfa de estos nuevos mozarabes no se estableci6 en la ciudad de Toledo sino en general en sus campos circundantes, a fin de repoblar los

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territorios que habfan abandonado los musulmanes. Por otra par­ te. algunos de los comerciantes y artesanos de! barrio de Ios fran­ cos se «mozarabizaron» al casarse con mujeres musulmanas.

La mayor parte de la poblaci6n mozarabe de Toledo y su co­ marca circundante se dedicaba a la agricultura. Se trataba de campesinos que habfan asimilado las tecnicas de cultivo islami­ cas, pero que durante los siglos XII-XITI sufrieron un proceso de empobrecimiento progresivo a traves del cual una buena parte de sus tierras pas6 a poder de grandes propietarios laicos o eclesias­ ticos. Junto a estos agricultores, habfa tambien mozarabes que, como musulmanes y judfos, desde antes de la conquista cristiana se dcdicaban a las actividades artesanales, y continuaron con ellas cuando Toledo se convirti6 en el principal centro artesanal )' c imercial de! reino castellano.

Durante los siglos x:u-xm los mozarabes toledanos conservaron signos de su identidad cultural, ya que siguieron escribiendo sus d01.:umentos en arabe. Sin embargo, a mediados del siglo XIV los monirabes habfan abandonado practicamente el uso de la Iengua arabe. En cualquier caso. las capas dirigentes de los mozarabes Io­ graran integrarse en la sociedad castellana alcanzando los puestos mas elevados de Ia rnisma. Asf, por ejemplo, los descendientes de

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Illan Perez, alguacil de Toledo en el siglo XII, ocuparan desde el si­ glo XIV un puesto destacado en la alta nobleza castellana, y en el si­ glo xv daran lugar a los linajes de los condes de Orope a y Ios duques de Alba. Otros linajes mozarabes consiguieron que cuatro de sus representantes llegaran a ser arzobispos de Toledo, el cargo eclesiastico mas importante de Espana, entre finale de! siglo Xlll y mediados del XIV. Por su parte, las mujeres mozarabes solfan in­ gresar con frecuencia en el monasterio de San Clemente de Toledo, que se convirti6 asf en nucleo casi exclusivo de monjas arabizadas.

Los judios

Los judfos que quedaban en Toledo cuando tuvo lugar la inva­ sion musulmana eran supervivientes de las persecuciones de la epoca visigoda. A estos judfos se les fueron uniendo otros veni­ dos de toda partes, atrafdos por la nueva tolerancia religiosa que casi siempre practicaron los musulmanes. Lo cierto es que los ju-

lzquiera: La juderia toledana (madinat-al yahud) ocupaba el sector oeste de la ciudad y estaba protegida par el denominado «castillo viejo de las judfos», fortaleza existente desde epoca islamica a la que se uni6 un nuevo castillo desde la segunda mitad de/ siglo XIII.

Derecha: Los judios, ta/ y coma vemos en la ilustraci6n, solian emplear voluminosas tunicas y caracterfsticos tocados c6nicos, asi coma dejarse barba. Cantiga 108.

- Recino~

- Aac:inlOdt ll)Ydtrfl;

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Arriba: La Cantiga cuenta la historia de un caballero que, tras gastar toda su fortuna, acude a pedir dinero a un prestamista judfo. Este,

tocado con un gorro c6nico, cuenta el dinero antes de entregarselo,

Ab . . . . me~id~ en una talega, al caball~ro cristiano. a1o. la ded1cac16n de /os 1ud1os al comercio favorec16 su fama de

usu~eros Y, en ultimo termino, la animadversion de/ resto de la poblac,6n. En la foto vemos c6mo un judfo cambista esconde bajo

su cama un area donde ha guardado todo su dinero. Cantiga 25.

dfos espaiioles acogieron como una verdadera liberaci6n el fin de la monarqufa visigoda, y desde el principio consideraron a los musulmanes como sus aliados. En la practica, sin embargo, como en el caso de los mozarabes, los judfos se encontraban en situa­ ci6n de inferioridad frente a la clase dirigente musulmana. No obstante, a diferencia de los mozarabes, algunos de estos j udfos fueron ocupando determinados puestos de mando. Asf, es proba­ ble que los judfos se hicieran responsables de! gobiemo de Toledo inmj!diatamente despues de la conquista musulmana de la ciudad. ~ actitud de apoyo a los conquistadores islamicos otorg6 a

los juofos muchas ventajas como la libertad de culto religioso en sus sinagogas, la existencia de escuelas propias y la conservaci6n de buena parte de sus bienes, costumbres y practicas de gobier­ no. Por lo demas, parece que la actividad principal de los j udfos era el comercio, especialmente de esclavos, en el que actuaban como intermediarios entre la Espana cristiana y la musulman~

A pesar de todo, desde el siglo IX los judfos toledanos vi­ vieron en la denominada Madi11at al-Yahud o «ciudad de los j udfos», separados mediante un muro de los habitantes musul­ manes y mozarabes.

Esta separaci6n practicada en el interior de la ciudad de Toledo, como en otras muchas ciudades de la Espana medieval, se mantuvo en la fase de dominio cristiano. Se trataba de una di­ visi6n realizada en funci6n de la religi6 n basicamente, aunque por extensi6n tambien repercutfa en toda la cultura de! pueblo ju­ dfo. Se toleraban en efecto la religi6n, las costumbres y la cultura judfa, pero con la condici6n de que los judfos viviesen separados de! resto de la poblaci6n, para que no pudieran «contaminar» con su ~ ligi6n a los cristianos.

~a zona de la ciudad donde habitaban los j udfos es conocida como juderfa, termino que nunca debe confundirse con la aljama, organizaci6n institucional (religiosa, jurfdica y social) por la que se regfa una comunidad judfa, en la que debfan incluirse elemen~ basicos como la sinagoga, el cementerio, la escuela y la carnicerf_o/

AI frente de! gobiemo de las aljamas judfas estaban los viejos y adelantados, e legidos entre las famil ias mas ilustres, cuya fun­ ci6n principal era impartir justicia. Los jefes religiosos de la alja­ ma eran los rabinos, personajes encargados de la ensefianza de la Tradici6n y la Escritura.

La discriminaci6n fisica de los judios se completaba con algu­ nas disposiciones j urfdicas como la prohibici6n de convivir con cristianos, el deber de permanecer en sus casas el Viernes Santo o

la im alidez de sus testimonios contra los fieles cristianos. A cam­ b10 sc !es permitfa celebrar sus ritos los sabados y demas fiestas, posecr sus libros religio o y conservar las siaagogas ya existen­ tes. aun4ue sm tener po ibilidad de edificar otras nuevas.

Durante la primera fase del dominio cristiano, la comunidad jud1a toledana se consolid6 como la mas rica e influyente de toda la Corona Castellana. En el siglo XII la ocupaci6n econ6mica de los Judios de Toledo era fundamentalmente agrfcola. orientada al cultivo de cereales y viiiedos. Junto a estos agricultores, habfa judi<h que desempeiiaban actividades artesanales. como albaiii­ les. carmceros. L cribientes. molineros. panaderos y tintoreros. Ya desde los primeros momentos encontramos tambien a deter­ minados judios ejerciendo cargo de autoridad. como los de al­ guac JI (de legado de! alcalde), almojarife (recaudador de impucstos y administrador de! patrimonio real), almojarife ma­ yor (consejero de finan1as del rey) y embajador o emisario en corte<, extranjeras. Pero fueron sobre todo los judios relaciona­ do<, con las cuestiones fiscales los que provocaron las protestas mas frecuentes del pueblo cristiano.

El comercio era con iderado como una actividad generaliza­ da y compatible con otra profesiones. Los propios agricultores y artesanos vendian sus productos en mercados establecidos al aire libre. Igualmente se conoce la existencia de judfos cambistas, que ejercfan el comercio con lo extranjeros. Sin embargo, ya desde el

Arriba izquierda: La especial carga fiscal que pesaba sobre los judios favoreci6 su conversi6n al cristianismo. Bautizo de judio. Cantiga 25. Arriba derecha y abajo: La Cantiga 12 describe un asalto a la Judena toledana realizado por los cristianos. Estos, incitados por el arzobispo de Toledo ante el rumor difundido de que querian crucificar un muneco de cera, entraron en la juderia y mataron a algunos de sus miembros.

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siglo xm, la ocupacion mas frecuente de los judfos toledanos fue la de prestamista, actividad que era muy rentable, ya que los soli­ citantes de los prestamos eran de todas las procedencias religiosas y sociales, de los agricultores hasta el propio monarca. No obstan­ te, como veremos, durante el reinado de Alfonso X e l Sabio, Ia aportacion mas significativa de Ios judfos toledart'\s fue su dedi­ cacion a las ciencias y a las traducciones de textos-J

En cualquier caso, la a ljama j udfa de Toledo adquirio poco despues del inicio del dominio cristiano gran prestigio intelec­ tual, moral y religioso entre las restantes comunidades judias. No es de extrafiar por tanto que, probablemente desde el siglo XII,

To ledo empezara a conocerse como la Jerusalen espafiola, debi­ do a su esplendor y a la solidaridad de los judfos toledanos con sus correligionarios de cualquier zona geografica.

Por otra parte, los j udfos eran considerados como siervos del rey, pero dotados de independencia para establecerse donde qui­ sieran y regirse segun sus !eyes y tradiciones. Y a cambio de la proteccion real debian pagar un impuesto especial, como ya ha­ bfan hecho con las autoridades musulmanas. Ademas de este tri­ bu to, los judfos ten fan q ue pagar, igual que los c rist ianos, impuestos al concejo de Toledo, asf como los diezmos de las iglesias correspondientes. A todos estos tributos se unfan los 30 dineros anuales que debfan entregar a la catedral de Toledo como recuerdo de la cantidad por la que Judas vendio a Cristo. En este contexto economico desfavorable, los reyes castellanos facilita­ ban la conversion de j udfos al cristianismo, pero si un cristiano se convertfa al judaismo era castigado con la pena de muerte.

La proteccion de los reyes y el pago de tributos no libro, sin embargo, a los judfos toledanos de sufrir las persecuciones del pueblo cristiano. Durante los tres primeros siglos de dominio cristiano las persecuciones no fueron excesivamente numerosas, y respondieron a situaciones muy concretas en el contexto de un

c}ima general de tolerancia. I..__ La primera de estas persecuciones contra los judfos de Toledo

ruvo Iugar despues de Ia importante derrota castellana de Veles, acaecida en I I 08 J manos de las tropas almoravides. El pueblo cristiano, bien poryue responsabilizo a los judfos de la derrota en la bata lla O por la intervencion de estos ultimas en la compra de prisio neros para venderlos como esclavos, ataco encolerizado Ia juderfa toledana, masacrando a sus pobladores. Despues, a princi­ pios del ultimo cuarto del siglo xn, se produjeron nuevos destrozos, saqueos y matanzas en la juderfa toledana, cuya vfctima mas cono-

cida fue el historiador Abraham ben David, que murio con fama de santidad. Poco despues, durante los preparativos de la campafia de las Navas de Tolosa de 1212, los cruzados extranjeros que habfan venido a combatir contra los musulmanes atacaron la misma jude­ rfa, que tuvo que ser defendida por caballeros de Toledo~

Despues del clima de paz reinante en el siglo xm, la siguiente centuria conocio un progresivo crecimiento de! antijudafsmo, que provoco varias matanzas en juderfas de Navarra y Catalufia. A mediados de! siglo XIV, en el contexto de una grave crisis eco­ nomica y de Ia guerra civil castellana, volvieron a producirse nuevas matanzas de judfos toledanos, que ademas debieron pagar fuertes sumas de dinero a los vencedores del bando Trastamara. Sin embargo, como en el resto de la Penfnsula Iberica, la perse­ cucion mas importante se produjo en el 1391, ya que la juderfa toledana foe completamente exterminada tanto por cristianos como por musulmanes, movidos por la codicia y la venganza contra algunos judfos, recaudadores de impuestos o enriquecidos por la usura. Los pobladores hebreos fueron entonces obligados a convertirse al cristianismo, pues en caso contrario eran asesina­ dos. Despues de aquello, claro esta que muy pocos judfrn, toleda­ nos perrnanecieron fieles a sus creencias y practicas religiosas.

A lo largo del siglo xv, la disminuida comunidad judfa de Toledo se enfrento con nuevas persecuciones, que tarnbien afecta­ ron a los que se habfan convertido por fuerza al cristianismo pero segufan teniendo costumbres judfas. Tras la predicacion de San Vicente Ferrer en Toledo, miles de personas se dirigieron contra la juderfa, tomando por la fuerza la s inagoga de Santa Marfa la Blanca, que fue inmediatamente convertida en iglesia. Finalmente. la historia de los judfos toledanos, como la del resto de sus correli­ gionarios hispanos, terrnino tragicamente con la expulsion decreta­ da por los Reyes Catolicos en 1492. Solamente a Ios que se convirtieron al cristianismo se les perrnitio quedarse, pero contra los conversos se habfa creado desde 1478 la lnquisici6n espafiola, que se encargarfa de su represi6n en los siglos siguientes.

Los castellanos

La denominaci6n de castellanos hace generica referencia a todos aquellos pobladores procedentes del reino castellano-leo­ nes: gallegos, leoneses y castellanos propiamente dichos. Lo cierto es que la mayor parte de los nuevos pobladores cristianos que acudieron a Toledo despues de la entrada de Alfonso VI en

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la ciudad eran concretamente naturales de! reino de Castilla que, desde los primeros momentos, afirmaran su preponderancia sa­ bre el resto de los habitantes de Toledo. Esta diferencia cuantita­ ti va y sabre todo cualitativa qued6 tambien reflejada en el numero de parroquias: frente a seis parroquias mozarabes de rito visigodo. en el siglo XII existfan 21 parroquias de rito romano, que atendfan a francos y castellanos.

Muy pronto Alfonso VI entreg6 a los castellanos un fuero propio o conjunto de !eyes y privilegios especfficamente referi­ dos a ellos. Ademas se conoce la presencia de jueces y alcaldes dedicados exclusivamente al gobierno y administraci6n de justi­ cia entre los castellanos.

La mayorfa de dichos castellanos procedfa de la cuenca de! Duero, la tierra de Campos, Ios valles de! Pisuerga y de! Carrion y la zona burgalesa. Frente a ellos, resulta escasa la presencia de navarros, aragoneses y catalanes.

Los francos

De manera general, el termino franco se aplica a cualquier poblador procedente de! norte de los Pirineos, aunque lo cierto es

El temp/a de San Salvador demuestra c6mo numerosas construcciones religiosas musulmanas se reutilizaron y adaptaron coma temp/as cristianos. En concreto esta mezquita fue transformada en iglesia en 1158 par decision personal de la mujer de Alfonso VII.

que la mayorfa de los francos que se instalaron en Toledo venfan de! sur de Francia. Junta a ellos tambien se conoce la presencia de algunos ingleses e italianos. Las actividades que desarrollaron estos francos se orientaron fundamentalmente en dos direccio­ nes: el comercio y la ocupaci6n de cargos eclesiasticos.

Los francos tenfan una importante tradici6n de dedicaci6n al comercio en la Penfnsula Iberica, tanto es asf que el sentido de Ji­ bertad o franquicia viene asociado a los burgos de comerciantes francos establecidos en el Camino de Santiago. En Toledo. con el apoyo de Alfonso VI, vieron una buena oportunidad para dedi­ carse a las actividades mercantiles. Por eso se conocfa la zona donde se concentraban un buen numero de tiendas como calle de los Francos, la que actualmente se denomina calle de! Comercio. No todos los francos vivfan sin embargo en esta zona, aunque 16gi­ camente la mayorfa de los mercaderes preferia instalarse en ella.

En los fueros de Toledo los francos aparecfan con los mismos derechos que mozarabes y caste llanos, reconociendose asf el equilibria entre las tres comunidades cristianas. Como a mozara­ bes y castellanos, tambien a ellos se Jes reconoci6 un fuero pro­ pio, que posibilitaba la elecci6n de determinados cargos judiciales para resolver sus asuntos internos. En general, los francos estaban

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Arriba: Era frecuente la conversion al cristianismo de la poblaci6n musulmana. En la ilustraci6n vemos c6mo un moro, completamente desnudo, recibe las aguas bautismales que vierte sabre el el sacerdote. Abajo: Las actividades cientfficas y culturales reflejan, asimismo, la coexistencia cultural de la sociedad medieval. La Cantiga 88 muestra a un medico explicando su dictamen a una clientela formada par judios, cristianos y musulmanes.

bien situados, y tendieron hacia la fusi6n rapida con los castellanm, o, en menor medida, con los mozarabes. Luego, en el siglo xm su presencia como grupo con entidad propia ya era muy escasa.

El grupo de francos que acudieron a ocupar cargos eclesi,b­ ticos era mas reducido, aunque tambien mas poderoso. Con cl apoyo de Alfonso VI, pero sobre todo de su mujer la reina fran­ cesa Constanza, un grupo nutrido de cluniacenses acudi6 desdc los primeros momentos con intenci6n de imponer el rito roma no y las nuevas directrices de la reforma gregoriana. Con ello se enfrentaron al clero local mozarabe, que pretendia segu1r practicando el rito visigodo. Fueron ellos tambien lo principa­ les responsables de que la mezquita mayor musulmana se con virtiera en catedral cristiana, con la consiguiente oposic16n de la poblaci6n islamica. En definitiva, hicieron de Toledo una ca­ pital religiosa. Ademas, el clero franco ocup6 durante un siglo los mas importantes cargos eclesiasticos: el arzobispado de Toledo, el cabildo de la catedral, las parroquias latinas, lo~ obispados mas cercanos a Toledo y algunos monasterios tolc­ danos, como el de San Servando.

Los mudejares

La comunidad mudejar estaba formada por todos los musul­ manes que vivieron en Toledo bajo el dominio cristiano. Pero hay que aclarar que desde los primeros momentos estos musul­ manes toledanos estaban claramente diferenciados en dos gru­ pos: los libres y los esclavos.

Los primeros musulmanes que permanecieron en la ciudad del Tajo tras la entrada de los cristianos lo hicieron en virtud de un acuerdo entre Alfonso VI y el rey musulman de Toledo. al-Qadir. Por este pacto los musulmanes debfan pagar los im­ puestos correspondientes a los pobladores no cristianos, pero a cambio se les garantizaba la posesi6n de todos sus bienes y la libertad de culto, con especial referencia a su mantenimiento

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en la mezquita mayor. Este clima de tolerancia religiosa inicial se explica por el deseo de) monarca castellano de que los mu­ sulmanes continuaran con sus actividades econ6micas e inte­ lectuales, para no interrumpir la vida de la ciudad. No en vano el propio Alfonso VI habfa vivido anteriormente en la cone mw,utmana de Toledo, dandose a sf mismo de forma simb6lica el t1tulo de «emperador de las dos religiones». Sin embargo, s6lo un afio y medio despues de la entrada de los cristianos en la ciudad, la mezquita mayor fue convertida en catedral por iniuativa de los clerigos francos, lo que suponfa la violacion del pacto firmado por Alfonso VI.

Ante estos acontecimientos, los musulmanes que permanecieron en la ciudad fueron escasos en numero. Muchos habfan emigrado en el mismo momento de la conquista, incluso un poco antes, debido a que el derecho islamico prohibfa residir entre infieles siempre quc fuera posible no hacerlo. Por este motivo la mayorfa de los in­ telcctuales, religiosos y musulmanes fieles que no se habian ido antes encontraron una excusa en la transformacion de su mezquita mayor en catedral cristiana. Por otra parte, en el carnpo, la emigra­ cion de los musulmanes fue casi total. En consecuencia, durante los \iglos Xll-Xlll ta poblaci6n mudejar toledana que permanecia en la ciudad era muy reducida y se encontraba bastante empobreci­ da. Estas condiciones de vida provocaban a su vez nuevas migra­ c10nes hacia territorios cristianos donde su situaci6n era mas vcntajosa, o tarnbien muchas veces a las tierras de al-Andalus.

A pesar de su escaso numero, o acaso por ello, a lo largo de la Edad Media la poblacion mudejar toledana no tuvo que vivir en una zona de la ciudad perfectamente delimitada, como suce­ di6 con los judios, sino que convivio con el resto de la poblacion cristiana. La mayorfa de las mezquitas fueron convertidas en iglesias cristianas, pero la vida religiosa de los mudejares parece no haberse interrumpido nunca, por muy pocos que fueran. Dcsde la segunda mitad del siglo XII el centro religioso de la alja­ ma mudejar estuvo situado en la mezquita de las Tornerfas. Para dirimir las cuestiones internas los musulmanes toledanos tam­ bien tenfan su propio alcalde.

La mayor parte de los mudejares toledanos se dedicaba a las actividades artesanales o al pequeiio comercio, destacando como olleros y alfareros o en oficios relacionados con la manipulacion de) metal , como Ios de herrero y cuchillero. En cualquier caso, lo que siempre resalta es la modesta condici6n econ6mica que detentaban.

A partir del siglo xw el numero de mudejares de Toledo au­ menta considerablemente. Este hecho es consecuencia directa de la llegada de numerosos cautivos musulmanes procedentes de las guerras libradas por los monarcas castellanos frente a los gober­ nantes de al-Andalus. Una buena parte de estos esclavos fue uti­ lizada como mano de obra en los campos toledanos, aunque tambien podfan pasar a forrnar parte del grupo de mudejares li­ bres mediante la compra de su libertad o por concesi6n de sus propietarios. Asf, muchos de estos esclavos fueron ayudados por musulmanes libres a traves del pago de la cantidad necesaria para lograr su liberacion. De esta forma, a partir sobre todo del siglo XIV, el grupo de mudejares libres empezo a cobrar mayor irnportancia. Cierto, sin embargo, que la formula mas habitual y rapida para que estos esclavos islamicos lograran su liberaci6n era su conversi6n al cristianismo.

A pesar de la convivencia pacffica con los cristianos, las )eyes castellanas recogen un importante conjunto de prohibiciones para Jos mudejares, segun las cuales no se Jes permitfa convivir, comer, beber, baiiarse o tener relaciones sexuales con los cristianos: y tarnpoco podfan desempeiiar cargos publicos, ejercer la medicina, tener esclavos cristianos, llevar armas o usar nombres cristianos.

o obstante, en la practica cotidiana esta no rmati va legal no e llevaba a efecto en numero as ocasiones. Los mudejares. al

no estar dedicados al prestamo o la recaudaci6n de impuestos. no suscitaron el odio y las persecuciones que padec ieron los ju­ dfos. La convivencia con los cristianos toledanos era por tanto bastante tolerable. Sin embargo, en ocasiones se fomentaba la conversion de) mudejar al cristianismo mediante la entrega de cantidades de dinero. En el siglo xv el clima para las comersio­ nes de mu ulmanes se hizo mas propicio. Finalmente, a princi­ pios de) siglo xv,, precipitados los acontecimientos por la cafda del reino de Granada, los mudejares debieron optar cntre una emigraci6n en condiciones muy diffci les o aceptar el bautismo. El resultado fue que practicamente todos se convirtieron al cri'>­ tiani mo. Cuando en 1502 los Reyes Catolicos decretaron la cx­ pulsi6n de todos los musulmane s que no se convirticran al cristianismo, la cornunidad mudejar dej6 de existir para s1l!m­ pre. A partir de ese rnomento, y hasta su expulsion en el primer tercio de) siglo xvu, vivieron convertidos a la fuer,a en cri',tia­ nos, aunque en el fondo fieles a Im, creencias y cm,tumbres mu­ sulmanas. Pero estos conversos ya reciben, desde el punto de vista historiografico, la denominacion de moriscos.

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I

3. La actividad cultural

La ciencia andalusi en Toledo

De los casi cuatro siglos de dominio musulman en Toledo, solo tenemos noticias acerca de la actividad cientifica de los ul­ timos cincuenta afios, pero nada sabemos de las fases de pre­ ponderancia sobre la ciudad del emirato y el califato de Cordoba. Fue precisamente a la cafda de este ultimo en 1031 cuando Toledo, como otras ciudades de al-Andalus, aprovech6 la llega­ da de los sabios cordobeses. La ciudad del Tajo se especializ6 fundamentalmente en las «ciencias de los griegos» o «ciencias intelectuales», como matematicas, medicina, astronomfa, astro­ logfa y alquimia, mientras Sevilla destacaba en poesfa, Cordoba en geograffa e historia y Denia en estudios sabre el Coran. Asf, tras la extincion de! califato, llegaron a Toledo nu­ merosos astronomos, medicos y filosofos procedentes de

El astrolabio es un antiguo

aparato emp/eado para

medir la altura de los astros.

Tambien podfa utilizarse para el

c6mputo de/ tiempo, asi coma

para objetivos astrol6gicos,

dada la creencia de que la

situaci6n de los astros influia en

los comportamientos

humanos. Astrolabio de/ periodo taifa,

anverso.

Cordoba. De todos ellos el mas destacado fue Ibn Wafid, que lleg6 a ser visir -ministro del monarca musulman-, lo que nos da una idea del prestigio alcanzado por estos cientificos en la sociedad andalusi. Ibn Wafid era miembro de una importante farnilia cordobesa, y ejercio, al parecer con gran exito, la medi­ cina basada en el remedio de la dieta alimenticia. Experimento la aplicacion de la botanica en la «Huerta del Rey» toledana, contando con el apoyo decidido de al-Maroun, y escribio ade­ mas un tratado de astronomia y una de las obras mas importan­ tes de la medicina andalusf hasta aquel momento: el Tratado de Las medicinas simples, que se inscribe en una tradici6n medica con gran influencia botanica. Esta obra pudo ser conocida un siglo despues en Occidente gracias a la traducci6n realizada en Toledo por Gerardo de Cremona.

Desde luego la obra de Ibn Wafid no es un producto aislado, sino mas bien el reflejo de una gran actividad cultural desarrolla­ da en los cfrculos intelectuales toledanos bajo la dinastfa de los Banu Di-I-Nun; actividad que se centraba en la consideraci6n de la astronomfa, las matematicas y la medicina como expresion profunda de la erudici6n. En este contexto intelectual se encua­ dra el sabio cordobes Ibn al-Bagunis, formado en aritmetica. geometrfa y logica, quien en Toledo se dedic6 a enseiiar a jove­ nes filosofos la esencia de la medicina a traves de Ia lectura de los tratados de Galena. Sin embargo, a diferencia de Ibn Wafid. no se entregaba a la practica de la medicina.

En el marco de esta epoca de esplendor cientifico toledano cabe tambien mencionar la figura de Azarquiel, que perfecciono el astrolabio y el reloj de agua, y es el principal responsable de las Tablas toledanas de astronomia, que corrigieron las medicio­ nes de Ptolomeo y situaron el meridiano de referencia en Toledo. Gracias a la traducci6n de estas Tablas, realizada en la corte de Alfonso X, su conocirniento sera fundamental para la astronomia hasta la revolucionaria aparicion de Copemico.

En consecuencia, resulta bastante coherente que sea en este ambiente toledano donde se escriba entre 1065 y 1070 la primera historia andalusf de las ciencias o Libra de Las generaciones de Las naciones, debida a Sa' id, que desempeii6 el puesto de cacti o juez civil. El hilo conductor de la obra es la idea de que s6lo la

ciencia garantiza la continuidad entre las naciones. La historia de la ciencia, segun este autor, comienza en la India, la civilizaci6n considerada mas oriental, y finaliza en el extremo mas occiden­ tal, al-Andalus, pasando en el transcurso del tiempo por persas, caldeos, griegos, romanos, egipcios y judios. Los arabes son con­ siderados como los receptores de toda la ciencia anterior, y Ia Espana musulmana el punto final de esta evoluci6n y un lugar, en consecuencia, privilegiado.

Los traductores de Toledo

El mejor fruto cultural de la convivencia de judios, cristianos y musulmanes en Toledo se materializ6 en los siglos XII-XUI,

cuando la ciudad del Tajo se convirti6 en el mas importante cen­ tro de traducciones de todo el Occidente medieval. A este perfo­ do de espec ial riqueza cultural los historiadores lo han denominado tradicionalmente como «Escuela de Traductores de Toledo». Sin embargo, en los ultimos aiios algunos autores ban llamado la atenci6n sobre la inexactitud de) termino escuela para referirse a esta realidad. Las razones que se argumentan son fun­ damentalmente dos:

- No existfa un sistema de enseiianza regulado y continua­ do Solamente se conocen algunas manifestaciones esporadicas y aisladas.

- Tampoco existfa un apoyo y patrocinio institucionalizados por parte de los arzobispos de Toledo. Estos ultimos vefan con buenos ojos la presencia de traductores en el cabildo catedralicio, pero no dirigieron los equipos de trabajo, ni promovieron pro­ yectos conjuntos. La iniciativas, apoyadas o no por los arzobis­ P<f:: eran realizadas a tftulo individual.

1 En cualquier caso, durante los siglos XIl-Xtll Toledo fue el principal centro de traducciones de toda la cristiandad occiden­ tal, ya fuera mediante figuras aisladas y esporadicas o a traves de autenticos equipos de traductores que trabajaban en colabo­ raci6n\ El fen6meno de las traducciones y el ambiente de acti­ vidacVcultural convirtieron a Toledo en foco de atracci6n para numerosos intelectuales europeos. Este importante intercambio cultural pudo realizarse en Toledo gracias a la convivencia de tres culturas durante cuatro siglos. El fruto de esta conviven­ cia cultural se recogi6 en los siglos XII-XIII, debido a la exis­ tencia de mozarabes y judfos 'Ille conocfan la lengua arabe y la latina, permitiendo asf el contacto intelectual entre Oriente

Aunqueel astrolabio fue inventado por los griegos, fueron los musu/manes quienes lo desarrollaron y perfeccionaron notablemente, transmitiendo todos SUS

conocimientos a Europa. Astrolabio def periodo taifa, reverso.

y Occidente a traves del mundo islamico. Al mismo tiempo, Europa occidental pudo conocer las mas significativas aporta­ ciones del mundo islamico mediante traducciones realizadas en Toledo de las obras de Averroes y A vicena, pero tambien de al­ gunas de las mas destacadas obras de fil6sofos y cientfficos griegos.

De este modo, la ciudad de Toledo actu6 durante los siglos ~•-xm como autentico puente cultural entre Oriente y Occidente. vLa presencia de los traductores permiti6 recuperar numerosas

obras clasicas de Arist6teles, Galeno y Ptolomeo, textos que ha­ bfa perdido el mundo occidental, y que, traducidos al arabe, y gracias a la labor de los sabios toledanos, de nuevo podfan leer!>e en lengua latina. A esta transmisi6n del saber clasico los cientffi­ cos de Toledo unieron la traducci6n de las principales obras de Ia ciencia islamica. Todo este saber escrito, traducido al latfn, se di­ fundi6 por Europa occidental en una epoca que conoci6 un ver­ dadero «renacimiento cultural» asf como e l origen de las universidades. En consecuencia, el papel de los traductores tole­ danos en el resurgimiento de la cultura del Occidente europeo re-

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Estatua de Averroes en

Cordoba. Este fil6sofo

andalusf tuvo gran influencia en la cultura de

Europa occidental

gracias a la traducci6n de

sus obras principales

realizada en Toledo.

sulta ser de capital importancia. Sin embargo, es necesario desta­ car que otras zonas peninsulares, como el val le del Ebro, Cataluiia, Navarra y Segovia, tambien actuaron como interme­ diarios culturales entre Oriente y Occidente a traves de la traduc­ ci6n al latin de algunas obras clasicas que se conservaban en arabe. Aun asf, los principales beneficiados de este trasvase cul­ tural no serfan los reinos hispanicos, sino los centros cientfficos mas destacados de Francia, lnglaterra e Italia.

El primer gran perfodo de las traducciones en Toledo se ini­ cia con Juan de Sevilla, un mozarabe, o quiza un judfo, cuya acti­ vidad se desarrolla entre L133 y 1142. Su trabajo mas conocido fue la traducci6n al latfn del tratado de Qusta ibn Luqa titulado De la diferencia entre el espfritu y el alma, realizado a instancias del arzobispo de Toledo don Bernardo, a quien esta dedicada la obra. El resto de sus traducciones conocidas son obras astrol6gi­ cas fundamentalmente.

Durante Ia segunda mitad del siglo XII las traducciones tole­ danas experimentaron gran impulso gracias a dos personajes pertenecientes al cabildo catedralicio de Toledo: Gerardo de Cremona y Domingo Gonzalvez. El primero de ellos, natural de Cremona, en Lombardfa, estudi6 filosofia en Italia y se interes6 por Ptolomeo, cuyas obras no estaban traducidas al latfn. Buscando textos en arabe de este autor fue a Toledo, donde aprendi6 el idioma, y posteriormente se dedic6 a las traducciones latinas de originales arabes ode textos griegos traducidos ya al arabe. En total se documentan mas de setenta traducciones reali ­ zadas por Gerardo de Cremona, que tambien se dedic6 a la ense­ fi anza de la astronomfa y la astrologfa mediante la lectura comentada de textos, ayudado tal vez por un colaborador mo1a­ rabe. Por su parte, Domingo Gonzalvez era arcediano de Cuellar. en Segovia, ya partir de 1162 se traslad6 a Toledo, colaborando en la traducci6n de obras filos6ficas con un cierto maestro Juan, quiza miembro tambien del cabildo toledano. El propio Domingo fue autor igualmente de algunas obras de las mismas caracterfsti­ cas, entre las que se encuentra De la divisi6n de lafilosoffa, un in­

tento de establecer una clasificaci6n de las ciencias y los nue\ OS saberes en el que se concedfa mayor relevancia a la medicina.

La actividad traductora en Toledo tuvo un nueva fase flore­ ciente entre finales del siglo Xll y principios del xrn, coincidente en parte con el arzobispado de Rodrigo Jimenez de Rada, una de las figuras mas destacadas e influyentes de su epoca, que partici­ p6 en la campafia de las Navas de Tolosa y escribi6 varios libros sobre historia hispanica. El primero de los traductores de esta nueva fase fue Marcos de Toledo, nacido en la propia ciudad del Tajo; probablemente se trata de un mozarabe, ya que aprendi6 la lengua arabe en su juventud. Tras estudiar medicina en alguna universidad de Italia o Francia, a requerimiento de maestro~ y alumnos volvi6 a Toledo para traducir al latfn lo que los arabes habfan transmitido de la obra del medico griego Galeno. Tai vez conociera en persona a sus ilustres predecesores Domingo Gonzalvez y Gerardo de Cremona; en cualquier caso, continu6 la costumbre toledana de traducir originales arabes, al ofrecer la version latina de un tratado de medicina del siglo IX. Ademas, el propio arzobispo de Toledo encarg6 a Marcos una nueva traduc­ ci6n de! Coran y de un tratado de teologfa musulmana, para que los intelectuales cristianos conocieran mejor las obras fundarnen­ tales de la doctrina islamica y asf pudieran combatirlas adecua­ darnente desde el punto de vista ideo16gico.

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Coincidiendo con los ultimos aiios en la actividad traductora de Marcos llegaron a Toledo dos intelectuales extranjeros. El mas importante de ellos fue Miguel Scoto, natural de Escocia como in­ dica su apellido. En 1217 tradujo al latfn, con la colaboraci6n de un j udfo, una obra de astronomfa que el andalusf al-Bitruyi habfa escrito a finales de! siglo XII. Probablemente realiz6 tambien en Toledo la traducci6n de! gran compendio zool6gico de Arist6teles. Por otra parte, no se sabe con seguridad si corresponde a su perfo­ do toledano la traducci6n de una obra de Averroes o forma parte ya de la importante actividad desarrollada en la corte imperial de Federico II a partir de 1220. El segundo de los extranjeros llegados a Toledo durante la misma epoca fue un can6nigo de Padua llama­ do Salio, que tradujo obras de astrologfa en colaboraci6n con un personaje de nombre David, probablemente judio.

A mediados de! siglo XIII se inicia el ultimo perfodo de es­ plendor de las traducciones toledanas, que se extendera hasta fi-

lzquierda: El Coran es el libro sagrado de la religi6n musulmana, utilizado no s6lo para cuestiones religiosas, sino tambien como normativa social. En la fotograffa un fragmento de/ Coran, procedente de un manuscrito de epoca almohade (siglo XIII),

Derecha: lnscripci6n hebrea de la sinagoga de/ Transito. A diferencia de las otras dos culturas que convivfan en Toledo, los judfos siempre fueror un grupo minoritario, raz6n por la cua/ el uso de la lengua hebrea qued6 reducido a practicas religiosas, cierta literatura y la comunicaci6n entre miembros de la misma comunidad.

nales del reinado de Alfonso X el Sabio (1252- 1284 ). La figura individual mas sobresaliente de la fase inicial de esta epoca es Hermann el Aleman, que trabaj6 sin colaboradores en Ia traduc­ ci6n de importantes obras filos6ficas de Arist6teles y A verroe<, entre 1240 y 1254. Despues se pierde la pista de su acti vidad , hasta queen 1266 fue nombrado obispo de Astorga, cargo q ue desempeii6 hasta su muerte.

Pero tambien el propio rey Sabio impuls6 persona lme nte numerosas traducciones de obras de astronomfa y astrolog ia utilizando para ello la experiencia acumulada por Ios sabw, toledanos. Es indudable que la obra e mprendida en la cortt: , ,. ledana de Alfonso X supera el ambito de las traducc11ne-., pura alcanzar el de la creaci6n intelectual propia y origin,11 Sm e m­ bargo, serfa dificil comprender este florecim ie nto c ultural s in la existencia de una larga tradici6n cientffica l l edana de de la epoca de al-Mamun y de! intercambio cultunl que significaron

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AlfonsoX recibiendo a dignatarios

eclesiasticos. La producci6n cientffica de la

cone de/ rey Sabio fue el

mejor ejemplo

de la sintesis cultural entre

judios, musulmanes y cristianos.

las numerosas traducciones reali zadas desde el siglo XII.

Durante el reinado de Alfonso el Sabio la mayor parte de las traducciones se centran en obras astron6micas, y sus principales responsables son los judfos toledanos. En este cam po cientffico destacan las traducciones de las principales obras de Azarquiel y A vicena, asi como la elaboraci6n del llamado libro def saber de Astronom(a, que recoge aportaciones de los cientfficos que trabajaban en la corte toledana. El propio monarca, gran aficio­ nado a la astronomfa, foment6 este trabajo, y colabor6 en algu­ no de estos textos cientificos. Sin embargo, conviene aclarar que el concepto de originalidad medieval es distinto al nuestro, ya que necesariamente habia que incluir el tratamiento de las obras escritas sobre el tema en cuesti6n por Jos grandes autores.

E l contenido de la producci6n cientffi ca en Ia corte de Alfonso X refleja indudablemente la convivencia de cristianos,

judfos y musulmanes en los reinos hispanicos medievales. La labor desarrollada por el monarca y sus colaboradores tuvo dos facetas. En primer lugar, constituye un precedente de recopila­ ci6n cientffica de caracter enciclopedico. Y en segundo lugar, supo ne la culminaci6n de) papel de intermediarios entre Oriente y Occidente desempeiiado por los reinos peninsulares a traves de las traducciones.

En definitiva, el significado de las traducciones hispanas -especialmente simbolizadas en Toledo- trasciende los siglos centrales de la Edad Media para llevar su influencia al Renacimiento italiano, donde la recuperaci6n y el conoci­ miento de los autores clasicos no pueden entenderse sin el es­ fuerzo realizado por los sabios toledanos, que traspasaron de este modo el rico legado intelectual dejado por Jos griegos Y musulmanes.

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AKAL • HISTORIA DEL MUNDO PARA JOVENES

. TOLEDO Y LAS TRES CULTURAS

Olga Perez Monzon Enrique Rodriguez-Picavea Matilla

6. El arte toledano Los edificios simbolicos de las tres culturas

Cada un a de las tres religiones q ue cohabitaron en e l Toledo medievaJ tenfa su templo especffico: los musulmanes, la mezquita; los judfos, la sinagoga; y los cristianos, la iglesia.

Edificios diversos con una peculiar arquitectura y simbolo­ gfa, cuyos elementos clave comentaremos a continuaci6n.

El is/am: la mezquita La mezquita es el lugar donde los fieles musulrnanes se reu­

nen a orar. Es, por tanto, un centro de oraci6n, y no la casa de Dios, como ocurre con la iglesia cristiana.

Ademas de esta funci6n religiosa, Ia mezquita podfa desem­ peiiar una funci6n docente -servfa de escuela- y otra publica -en su recinto se realizaban Ios nombramientos oficiales y se administraba justicia- .

En la arquitectura de la mezquita, cuyo primer modelo fue la casa de Mahoma en Medina, distinguimos dos partes: el patio y la sala de oraci6n.

El patio es un espacio abierto, normalmente rodeado por ga­ Ierfas porticadas, donde suele situarse la fuente para los baiios ri­ tuales y el «aJminar», torre desde donde se avisaba a los fieles para los distintos rezos diarios.

En cuanto aJ patio, permite el acceso a la sala de oraci6n, am­ plio espacio ---cuadrado o rectangular- dividido en varias naves por filas de columnas. En este recinto recibe una especiaJ decora­ ci6n el muro de la «quibla», orientado hacia la ciudad santa de la Meca, donde los musulmanes debfan dirigir sus oraciones.

lzquierda: Latorre de Santiago de/ Arrabal, en su estructura de planta cuadrada con nuc/eo central en torno al cua/ se distribuyen las escaleras, sigue el modelo habitual de los alminares islamicos. Algunos autores creen que se levanta sobre un alminar. Centro: La sinagoga de Santa Maria la Blanca es uno de los templos judios mas antiguos conservados en territorio peninsular. Aunque todos los estudiosos situan su construcci6n entre los sig/os x11 y x111, no coinciden por completo en su identificaci6n. Unos la asocian con la «sinagoga nueva", erigida por el tesorero de Alfonso VIII; otros con la «sinagoga mayor», levantada por un consejero de/ mismo monarca, y otros con la sinagoga de AI-Halikim, obra de 1271. Abajo: Puerta oeste de la catedral dedicada a San Ildefonso, patron de Toledo. Segun la tradici6n, a este santo, que fue obispo de la ciudad castellana, se le apareci6 la Virgen, con una muchedumbre de angeles y le entreg6 una esplendida casulla.

En la misma pared se localiza un pequeiio nicho semicircular donde primitivamente se situaba el califa o seiior de los cre­ yentes.

En toda ciudad -y jC6mo no! en Toledo- existfan diversas mezquitas de barrio u oratorios privados, asf como un templo principal, la mezquita mayor.

El judafsmo: la sinagoga La sinagoga es el edificio principal de oraci6n para los judios.

Su planta, aunque no presenta una tipologfa tan normalizada -tan fija en su forma y di tribuci6n- como la mezquita, suele mantener la orientaci6n al este, hacia la ciudad de Jerusalen. Este muro oriental recibe una especial decoraci6n, yen el se

lzquierda: A pesar def sentido etnico con que se ha denominado esta expresi6n artfstica, las obras de arte mudejares fueron realizadas tanto par cristianos coma par musulmanes. En la imagen, puerta mudejar de San Andres. Derecha: El 1/amado «aparejo toledano» -mampuesto mezclado con hiladas de ladrillo-­ pertenece a una antigua tradici6n constructiva local revitalizada par el arte mudejar. En la foto, fachada y torre de la iglesia de Santa Leocadia.

suele situar un nicho o hueco, para guardar el Arca o el Iibro de la Ley.

Otros elementos frecuentes en las sinagogas son los p(ilpito<,. la existencia de pequeiios lugares acotados, presuntamentc reser­ vados a las mujeres, y unas pequeiias camaras que se destinan al estudio de la ley judfa.

El cristianismo: la iglesia La iglesia cristiana es la «casa de Dios», y por tanto un Ju­

gar sacralizado. Su arquitectura. tipol6gicamente. adopta Ja planta centralizada o si no la basilica!. La basilica! csta forma­ da por naves paralelas, separadas por arquerfas quc confluyen en la cabecera o abside. parte fundamental de la iglesia cristia-

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Arriba: El yeso es un material barato, facil de trabajar, muy adherente a las superficies y susceptible de utilizarse para todo tipo

de decoraci6n. Las yeserias, al policromarse, ofrecen una «falsa» imagen de suntuosidad y riqueza, ta/ como observamos en el

interior de la sinagoga de/ Transito. Abajo: Para la conversion de la mezquita en la iglesia cristiana de/ Cristo de la Luz -segun puede verse en la fotograffa- se cerr6 el muro de la quibla y se ados6 a la planta de/ edificio islamico -de

forma cuadrada compartimentada en nueve espacios por cuatro columnas- un abside o cabecera semicircular.

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na. que suele estar orientada al este -el punto cardinal por donde sale el sol-, por la identiticaci6n cristiana de Dios-luz. D1cha asociaci6n de la divinidad con la luz se hace mas evi­ dente en cl periodo g6t ico, durante el cual su edificio emble­ matico. la catedral. orada us muros con grandes vidrieras que convierten cl interior del templo en un «espacio coloreado», un «espacio "agrado» o reproducci6n terrena de la Jerusalen cele<,te

Otros elementos frecuentes en el templo cristiano son la torre o camp;.mano, asi como lo pulpitos y la decoraci6n escult6rica y pictonca que inunda portadas, capiteles y retablos, cuyo lenguaje expresa las creencias cristianas.

Arte mudejar. Comun manifestacion de las tres culturas

La conqu1sta cristiana de Toledo supuso el contacto directo con una importante ciudad islamica de estructura urbana plena­ mente detinida. con un amplio repertorio de edificios destacables. Ambos elementos - urbanismo y arquitectura- despertaron el asombro} admiraci6n en la nueva poblaci6n dominante, que aun no habfa conocido el tlorecimiento de sus ciudade y cuyas clases privilegiadas solian habitar inh6spitas y austeras fortaleza situa­ das en el campo.

A este temprano deslumbramiento por la cultura islamica se sum6 una circunstancia coyuntural: Ios problemas econ6micos de la repoblaci6n, que frenaron la inic iativa constructiva y obligaron al empleo y utilizaci6n de edificios anteriores: por ello las mezqui tas tras una ceremonia de con agraci6n, se transforman en iglesias, y los alcazares e n palacios tras una sencilla toma de posesi6n. Hay, por tanto, una primera fa e de entusiasmo }' asimilaci6n de la tradici6n musulmana por parte de los cristianos.

Esta impronta islamica profunda quedara atenuada al pervivir en una cultura occidental donde los mecenas mayoritarios son cristianos y estar al servicio de una religi6n ajena al islam, hilo conductor de Ia tradici6n musulmana.

La expresi6n artistica que retleja esta feliz coexi tencia cultu­ ral es el llamado arte mudejar, un producto tfpicamente hispanico al ser fruto de una circunstancia hist6rica exclusiva y pecul iar: la convivencia durante siglos de mu ulmane , cristianos y judfos en el territorio de la peninsula.

Caracteristicas def mudejar Dos elementos destacan en toda obra mudejar: los materiale

empleados y la importancia concedida a la decoraci6n. Frente al uso de la piedra. material noble y costoso con que

se fabrica la catedral, la construcci6n mudejar opta mayoritaria­ mente por el empleo del ladrillo y el mampue to - aparejo tole­ dano-, materiales faciles de obtener que abaratan sen iblemente el precio de la obra.

La decoraci6n es un aspecto fundamental y basico en toda construcci6n mudejar, en absoluto accesoria. Ricas yeserfas, azulejo multicolores, vistosas techumbres de madera y repetiti­ vas arquerfas de ladrillo recorren superficies e inundan muros, ocultando la autentica estructura del edificio y la pobre naturale­ za de sus materiales.

La importancia dada a la decoraci6n en la obra mudejar es un principio heredado de la tradici6n oriental, al igual que el gusto por los ritmos compositivos repetitivos que recubren superficies enteras y la tendencia a compartimentar el espacio.

El ladrillo en la obra mudejar se emplea con sentido constructivo y decorativo; con ladrillos se alzan las paredes y los muros, y tambien los juegos decorativos que ornamentan los edificios mudejares. En la foto, un detalle de la puerta occidental de Santiago def Arrabal.

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Los motivos ornamentales empleados son tanto islamicos -geometricos, epigriificos, temas de lazos y estrellas- como occidentales - motivos naturalistas g6ticos-. La misma pro­ cedencia multiple tienen las soluciones estructurales adoptadas por el arte mudejar.

La combinaci6n de todos estos elementos no dan pues una obra ni islamica ni occidental, sino mudejar, con una identidad y autonomfa propias.

En cuanto a los judfos, participaron del mismo caracter mu­ dejar de Toledo y patrocinaron importantes obra.; de este estilo, aunque en su configuraci6n s61o se aprecian elementos estilfsti­ cos de procedencia islamica y cristiana, tal como hemos seiiala­ do anteriormente.

lzquierda: El abside en la

obra mudejar recibe una

similar decoraci6n al

resto de/ edificio, a base

de sucesivas arquerias

ciegas, como observamos en la cabecera de/ templo de San

Anto lin. Derecha: El emp/eo de

cubiertas de madera ofrece

varias ventajas: su poco peso,

su facil reparaci6n y su

m6dico coste. Con este

material se elaboran

comp/ejas estructuras,

como la que aun conserva /a

sinagoga de/ Transito.

Arte religioso La ciudad taifa de Toledo era una urbe populosa donde la po­

blaci6n musulmana mayoritaria convivfa pacfficarnente con im­ portantes grupos de judfos y mozarabes. Las mezquitas, por tanto, altemaban su silueta con sinagogas e iglesias donde la po­ blaci6n mozarabe podfa practicar su liturgia; estas ultimas eran normalmente de procedencia visigoda, ya que los mozarabes te­ nfan prohibido elevar nuevos santuarios.

Las tropas castellanas se adueiiaron asf de un amplio con­ junto de edificios -la entrega pactada de Toledo evit6 su de-,. trucc i6n masiva- que respetaron y conservaron, bicn manteniendo su inicial funci6n -corta fase marcada por l,t transformaci6n de la mezquita mayor en catedral- o bien ade

La costumbre de decorar a/tares con azulejos o tejidos vistosos fue usual en las iglesias medievales, ta/ y como recogen diversas ilustraciones de las Cantigas. Cantiga 151.

cuandolos al nuevo culto. Las mezquitas se info convirtiendo progresivamente en iglesias -de las once que hubo en Toledo al menos nueve sufrieron este cambio- y los templos mozara­ bes se fueron adaptando a la vigente liturgia cristiana romana.

S6lo un siglo despues de la conquista, conseguida la pacifica­ ci6n de la zona circundante y con mejores expectativas financie­ ras, el nuevo poder cristiano iniciara la construcci6n de nuevos edificios desde sus cimientos, y tanto en las refonnas realizadas en los edificios preexistentes como en las nuevas empresas cons­ tructivas el estilo dominante sera el mudejar.

Este estilo, por tanto, unifica la construcci6n religiosa toleda­ na. i,Por que todas las iglesias parroquiales y las ennitas se erigen en mudejar?; i,que determin6 el empleo de este estilo tambien en las nuevas sinagogas judfas?; j,por que se elige mayoritariamente esta tecnica, frente al trabajo de canterfa empleado en la catedral? Las razones de esta preferencia fueron multiples y variadas.

Gran importancia tienen las de caracter econ6mico y social, como el bajo precio de los materiales, el buen oficio de los alari­ fes y su modesto salario. Estos «ahorros» fueron importantes en la adopci6n general del e tilo mudejar, dada la precaria economfa de las iglesias, que debfan entregar parte de sus rentas para la fi­ nanciaci6n de la catedral.

Pero en esta preferencia por e l mudejar tambie n subyace una opci6n estetica, existiendo una decidida voluntad de cons­ truir en un estilo que, apoyado por los reyes, los noble y e l cle­ ro, refleja, como ningun otro, la coexistencia cultural de la Toledo medieval.

La evoluci6n del mudejar expresara, asimismo, la evoluci6n de la sociedad toledana, distinguiendose dos grandes fases o perfodos.

El primero alcanza hasta mediados del siglo XIII, y esta domi­ nado por influencias anteriores, islarnicas y visigodas. Los templos se superponen a antiguas estructuras, de ahl el empleo de arcos de

Arriba: La sinagoga de Santa Maria la Blanca, de cinco naves escalonadas en altura, participa de las mismas caracteristicas que /os otros edificios mudejares: austeros exteriores, dominio de/ ladrillo, empleo de techumbres de madera y esplendidas yeserias que, como se aprecia en la foto, estan dominadas por la geometria y la influencia islamica. Abaja: Secci6n transversal de la sinagoga def Transito, construida por Samuel ha Levi, tesorero de Pedro I, lo que prueba las buenas relaciones entre el monarca y los judios.

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La «Huerta def Rey», segun un grabado de Villaamil. Distintos viajeros al describir este palacio destacaron la

belleza de sus jardines, con multiples y raras especies que a/gun poeta compar6 al parafso.

herradura, columnas y cabeceras rectas, aun observables en San Lucas o San Sebastian. La segunda fase, desde mediados del siglo XJ/1 hasta finales del xv, denota una influencia occidental cada vez

mayor, que determina el empleo de arcos de medio punto. y apun­ tados, pilares y cabeceras absidiales o poligonales, como vemos en Santiago del Arrabal o en el convento de Santa Fe.

La cabecera recibe una especial decoraci6n en los templos mudejares, y se recubre con series repetitivas de arquerfas ciegas. El mismo sentido decorativo aparece en puertas y celosfas. De nuevo encontramos aquf la «fusi6n mudejar», porque a una plan­ ta tfpicamente occidental -el abside es el elemento mas impor­ tante en un templo cristiano- se superpone una decoraci6n netamente islamica.

Pero la impronta musulmana no s61o se aprecia en la orna­ mentaci6n de los edificios, pues un elemento tan caracterfst1co como la torre o el campanario debe su estructura al almrnar isla­ mico. Y el mismo origen denota la generalizaci6n del empleo de techumbres de madera que, dado su poco peso, aligeran notable­ mente la estructura del edificio.

Asimi mo participan de la impronta mudejar otro~ elementos de papel secundario. como los pulpitos - cada vez mas impor­ tantes, por el objetivo cristiano de conversi6n de los «infieles»-, los sepulcros y los frontales de altar. Todos ellos adomados con yeserfas y azulejos polfcromos, empleados con el mismo sentido repetitivo y manifestando en su abundancia eso que se llama el «horror vacui» -el horror al vacfo--.

Por lo demas, los principios artfsticos enunciados rigen tam­ bien las construcciones de lo templos jud.fos, de los que nos han quedado dos ejemplos excepcionales: la s inagoga de Santa Marfa la Blanca y la sinagoga del Transito.

En todo lo anteriormente expuesto podemos observar c6mo el equilibrio cultural del Toledo medieval que dio origen al arte mudejar, fue decantandose progresivamente hacia el Iado occi­ dental, que terminara por imponerse en el siglo xvi. La penetra­ ci6n de las formas renacentistas y el rechazo a la «moda oriental» determinara finalmente la erradicaci6n del estilo mudejar.

Arte civil. Palacios mudejares La fastuosidad y el lujo que la leyenda atribuye a los palacios

musulmanes, adquiere realidad cuando las tropas cristianas con­ quistan Toledo y conocen las construcciones del rey taifa al­ Mamun: los llamados palac ios de Galiana, residenc ia del monarca en el al-Hizam, y la «Huerta del Rey», finca de recreo situada extramuros de la ciudad.

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Todos Ios testimonios literarios coinciden al resaltar la mag­ nificencia del desaparecido palacio de Galiana. Un poeta egipcio lo defini6 como «un castillo ante el cual Las mismas estrellas se quedan cortas». Al margen de exageraciones o juegos metaf6ri­ cos, queda clara la riqueza de estos palacios, formados por dis­ tin tas estancias profusamente engalanadas con tapices, alfombras, cortinajes, b6vedas ricamente decoradas y un mobi­ liario de exquisitas maderas y finos objetos de cristal labrado y plata. Las habitaciones, que recibfan los sugestivos nombres de sala reverenciada, de la intirnidad, de! aseo o de los perfumes, se disponfan en tomo a patios adomados con jardines, fuentes y es-

lzquierda: Fachada def palacio de los Toledo y Ayala, convertido desde 1477 en convento de Santa Isabel. Para resaltar la importancia de la portada, esta se labra en piedra, frente al ladrillo y tapial empleado en el resto de los muros. Derecha: Taller def Moro (siglo x,v). Resto de una primitiva edificaci6n palaciega, que recibe su nombre def traslado def taller de canteria de la catedral, manteniendose la distribuci6n de habitaci6n central, con alcobas en los extremos.

tanques con leones de oro, y lagunas aderezadas, a su vez. con ingeniosos artilugios mecanicos.

Tai boato y ostentaci6n produjo la admiraci6n de los monarcas cristianos, que desde Alfonso VI hasta Alfonso XI emplearon las construcciones de al-Mamun como residencia. Del mismo modo, la nobleza castellana, secundando la actitud de la realeza, sigui6 al al­ zar sus palacios el modelo hispanomusulman. Las grandes familias de Toledo competiran por poseer las mejores mansiones, llamadas por sus contemporaneos «casas giienas» o «casas principales», y en varios casos, por la posterior cesi6n de sus duefios, estos edifi­ cios fueron el origen de algunos conjuntos conventuales.

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El palacio de Fuensalida, actual sede de/ gobierno auton6mico, conseNa su disposici6n en torno a un patio central.

Siguiendo la influencia islamica y conforme a su sentido in­ timista de la vida privada, esto edificios son austeras construc­ ciones al exterior, sin identidad diferenciada, a excepci6n de las portadas, donde campean los escudos de sus propietarios. Estas se suelen labrar en piedra, y normalmente repiten un esquema similar de arco y dintel enmarcado por pilastras o columnas.

Los palacios mudejares se distribuyen en tomo a un patio cen­ tral siguiendo dos posibles esquemas. En el primer modelo, el mas antiguo, el patio es rectangular y las estancias, dispuestas en los Ia­ dos menores, siguen el esquema musulman de sala alargada con alcobas en los extremos, como observamos en el Taller del Moro y en el Sal6n de Mesa. En el segundo esquema, el patio es cuadrado y las habitaciones, normalmente precedidas por galena , se distri­ buyen en todos sus !ados. El palacio de Fuensalida, construido en la primera mitad de) siglo xv, a pesar de las reformas que ha sufri­ do, sigue siendo el mas bello ejemplo de este tipo.

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Arriba y abajo: Los palacios mudejares cubren sus paredes con vistosas y ricas yeserfas polfcromas. Estas pueden adoptar un repertorio decorativo islamico (escritura arabe, motivos geometricos) o mas cercano a la inf/uencia occidental (el naturalismo g6tico explica la presencia de figuras humanas, animates y vegetaci6n real). Las dos fotos corresponden al palacio de Suero Tellez de Meneses Y def condestable Davalos, actual Seminario Menor.

Las yeserfas cumplen la misma funci6n que las tapices, pero a mas bajo precio. En la foto, detalle def Arco de/ Obispo (siglo xiv). La figura central, sentada a la musulmana y coronada con mitra, ref/eja la mezcla de costumbres, habitual en el Toledo medieval.

Menos restos han quedado de los jardines que adornaron es­ tos edificios y que, por herencia de la cultura islamica, eran es­ pacios fundamentales en toda residencia noble. Eran de dos clases. El exterior, situado en la parte trasera del ed ificio, con arboles, vegetaci6n agreste y animales; y el interior. con cuidada flora cultivada en el patio de las casas, como espacio id6neo de paseo y vida familiar.

Los jardines islamicos, y por tanto tambien los mudejares, iban siempre asociados al agua libremente esparcida en alber­ cas y estanques o, de forma mas racional, en fuentes que solfan conducirla mediante pequeiias canalizaciones a las estancias re­ sidenciales.

En cuanto al interior de los edificios tambien queda transfor­ mado por la decoraci6n que recubre muros, techos y suelos. El rit­ mo repetitivo de la misma. su abigarramiento, vivacidad e impacto colorista producfan una irreal sensaci6n de lujo y de riqueza, y el entusiasmo y la sorpresa de todo el que visitaba e tas residencias palaciegas.

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II

La catedral de Toledo se construye en g6tico, modelo extrano a la ciudad con un origen claramente frances. No podemos olvidar que /as estancias de/ arzobispo Jimenez de Rada en Francia le permitieron conocer directamente los grandes ejemplos galas.

La catedral g6tica, simbolo y expresi6n de la cultura dominante

En el aiio 1226 se coloca la primera piedra de la futura cate­ dral toledana. El nuevo edificio se construye en g6tico, estilo occidental de origen frances que era ajeno a la tradici6n mude­ jar imperante en la ciudad. Dicho estilo se busc6 deliberada­ mente para sorprender, impactar e introducir un elemento discordante con el tejido urbano caracterfstico. Esta elecci6n estetica conlleva una clara intenci6n polftica: la catedral simbo­ lizaba en efecto la consolidaci6n de! nuevo poder episcopal - obra impulsada por el arzobispo do n Rodrigo Jimenez de Rada- y real -la capilla mayor del te mplo se concibe como pante6n de los reyes-.

El caracter simb6lico de la catedral qued6 acrecentado por su emblematico emplazamiento, en un espacio «sacralizado» desde antiguo, en el mismo lugar donde estuvo la basflica visigoda de Santa Marfa, sede de los concilios toledanos, y la mezquita ma­ yor de la ciudad.

La actitud transigente de Alfonso VI, que perrnjti6 mantener el culto musulman en la mezquita mayor, dur6 apenas un afio, ya que el 18 de diciembre de 1086 el edificio se convierte en cate­ dral. Ya hemos visto la explicaci6n que sus contemporaneos die­ ron de este hecho y que, en ultimo termino, refleja el triunfo de la nueva religion dominante y del rito latino, que a traves de los clerigos francos se querfa imponer desde Roma.

De esta forma, durante los ultimos afios de l sig lo XI Y el siglo XII, las 11 naves que configuraban la planta rectangular de la mezquita se emplearon para el culto cristiano.

Esta situaci6n se mantuvo hasta los primeros afios del Xlll ,

cuando la coincidencia de varios hechos favorecieron la construc­ ci6n de un nuevo templo: concretamente, el estado ruinoso del edificio de la antigua mezquita, la victoria de las Navas de Tolosa

( l212) que alejaba e l peligro aJmohade de las fronteras toledanas, la importancia simb61ica de la ciudad, antigua capital del reino godo del que los reyes castellanos se consideraban herederos, y la subida a la mitra toledana de don Rodrigo Jimenez de Rada. . El arzobispo don Rodrigo (1209- 1247) era un hombre de s6-

hda formaci6n, educado en Paris, con enorme poder e influencia

lzquierda: En la edificaci6n de la catedral g6tica intervinieron un ta/ maestro Martin, presunto tracista de/ edificio, y Pedro Perez, discipulo de/ primero y continuador de su obra. Derecha: La catedral de Toledo es un edificio de planta sa/6n o con crucero no destacado, de cinco naves y con doble giro/a -deambulatorio en torno al altar mayor- magistralmente cubierto por tramos triangulares y rectangulares.

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El otro gran edificio g6tico de Toledo es la iglesia de San Juan de /os Reyes, construida a finales def

siglo xv por /os Reyes Cat61icos como lugar de su sepultura. Este fin funerario, yen ultimo termino propagandfstico, explica la reiterativa

presencia de escudos y emblemas alusivos a su reinado,

elementos que tambien decoran las vestimentas de los pajes situados en la cabecera de/ templo.

por su amistad con papas y reyes, y un firme impulsor de la edi­ ficaci6n de un nuevo templo acorde con la importancia de la di6cesis toledana. Para ello no escatim6 esfuerzos, obteniendo el apoyo decidido de la realeza y del papado. Asf el monarca caste­ llano Fernando ill le concedi6 la prerrogativa de poder emplear la cabecera de la catedral como pante6n real , hecho que daba indu­ dable prestigio al edificio. Y una bula papal favoreci6 su financia­ ci6n, al perrnitirle emplear durante cinco afios una tercera parte de las rentas de las iglesias de la di6cesis en el nuevo proyecto cate­ dralicio.

La catedral toledana es un ejemplo tipo de catedral g6tica, y su «esqueleto» reproduce los elementos caracterfsticos de un edificio de este estilo donde, por un perfecto equilibrio de fuer­ zas y una correcta distribuci6n de los empujes, los muros pueden oradarse por grandes vidrieras.

La obra catedralicia se inicia por la capilla mayor, ya termi­ nada en 1238. Mientras tanto continua el culto en el edificio de la antigua mezquita que sera absorbido por las naves de la cate­ dral, iniciadas en la segunda mitad del siglo xm. Distintos paro­ nes y alteraciones del proyecto inicial prolongaron su edificaci6n hasta el siglo xv, cuando se cierran las b6vedas de las naves Yse esculpen las ultimas fachadas.

La catedral simboliza el dominio del poder cristiano, do­ minio que se advierte al levantar su templo mayor sobre la principal mezquita musulmana y al decidir construirla en un estilo ajeno a la tradici6n toledana. Pero aun asf, ni el edi­ ficio g6tico por excelencia se libra de la influencia aut6ctona, apareciendo en su crucero arcos lobulados y cruzados, proba­ blemente como recuerdo-homenaje a unos exi stentes en la antigua mezquita mayor.

I

AKAL • HISTORIA DEL MUNDO PARA JOVENES

TOLEDO y LAS TRES CULTURAS

Olga Perez Monzon Enrique Rodriguez-Picavea Matilla

7. Toledo, ciudad de la tolerancia

Por todo lo visto hasta ahora, resulta indudable que Toledo fue durante la mayor parte de! perfodo que estamos analizando una ciudad de tolerancia cultural y religiosa. Tolerancia entre musulmanes, judfos y cristianos que permiti6 la pacffica convi­ vencia de estas tres comunidades y un rico y variado intercam­ bio cultural.

Ahora b1en, esta realidad, que hemos podido constatar a lo largo de estas paginas, ha creado un mito que situa a Toledo como ciudad modelo de la tolerancia por excelencia. Sin em­ bargo. es conveniente que reflexionemos sobre el significado real de la tolerancia toledana entre principios de! siglo VIII y fi­ nales de! siglo xv.

En primer lugar debemos sefialar la existencia de las condi­ ciones necesarias que posibilitaban la convivencia pacffica de las tres culturas mencionadas: cristianos, judios y musulmanes pu­ dieron organizarse socialmente segun sus propias formas de vida y costumbres. Ademas, los tres grupos culturales gozaron de li­ bertad religiosa para practicar sus propios cultos en edificios de­ dicados especfficamente a ta! fin, ya fueran iglesias, mezquitas, o sinagogas.

Sin embargo, esta tolerancia te6rica, que es efectivamente real, no siempre tuvo reflejo en una convivencia igualitaria y pa­ cffica en la practica cotidiana. Esto sucedi6 porque siempre hubo una cultura mayoritaria que domin6 sobre dos culturas minorita-

En diversas ilustraciones def Libro del Ajedrez, Dados y Tablas de AlfonsoX el Sabio encontramos jud{os y musulmanes (foto) o musulmanes y cristianos jugando conjuntamente, signo evidente de la coexistencia y convivencia cultural de la epoca.

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I

rias, y porque la cultura mayoritaria siempre tolero a las otras dos, pero de una manera discriminatoria.

A continuacion analizaremos el desarrollo de estos dos facto­ res a lo largo de! perfodo cronologico que estamos estudiando.

En efecto, a lo largo de la convivencia de las tres culturas en Toledo existen, como hemos visto, dos etapas de dominacion po­ litica, religiosa y cultural: musulmana (7 11-1085) y cristiana (1085-1492). Ambas culturas actuaron durante el perfodo de su dominacion como culturas mayoritarias y predominantes frente a las otras dos. Por el contrario, la cultura judfa nunca detento el poder politico dominante, actuando a lo largo de todo el perfodo como minorfa.

Tanto musulmanes, primero, como cristianos, despues, acep­ taron y toleraron la existencia de comunidades de religion y cul­ tura diferente a la suya, pero tolerancia no significa igualdad religiosa y cultural, sino la admision de una realidad ya existen­ te cuya prohibicion o expulsion comportaba mayores problemas que su permanencia. Eso sf, a cambio de esta tolerancia las mi­ norfas religiosas y culturales eran discriminadas frente a la ma­ yorfa dominante: debfan pagar tributos especiales por su condicion religiosa, no tenfan posibilidades de acceder al poder polftico, y en ocasiones sus miembros eran obligados a vivir en determinadas zonas de la ciudad, debiendo soportar el predorni­ nio religioso de! grupo dominante y sufriendo la influencia de la cultura mayoritaria, que acabarfa imponiendo su lengua y sus costumbres a los grupos minoritarios. El ejemplo mas claro de esta ultima circunstancia, aunque no el unico, lo constituyen los mozarabes. Finalmente, los grupos minoritarios conservarfan como rasgos propios su religi6n, la lengua - normalmente para uso sagrado- y algunas costumbres. Sin embargo, formaban parte minoritaria de una sociedad mayoritariamente musulmana o cristiana.

La consecuencia de todo lo anterior fue que los grupos no do­ minantes serfan cada vez mas minoritarios, ya que para sus miembros era mas conveniente pasar a formar parte de! grupo mayoritario a traves de la conversion religiosa -como sucedi6 cori los muladfes, componente predorninante entre la poblaci6n musulmana de Toledo-. Estas conversiones fueron fomentadas tanto por musulmanes como por cristianos, ya que ambos creian profesar la religi6n verdadera y superior, prevaleciente en todas sus manifestaciones frente a las otras dos, a pesar de la toleran­ cia. En estas circunstancias, solamente intelectuales y religiosos

convencidos decidieron perrnanecer fieles a su religion mmorita­ ria y salir de Toledo para poder practicarla plenamente. Esto ex­ plica, en cierto modo, la escasa importancia de los mozarabes y mudejares toledanos respectivamente bajo la dominacion musul­ mana y cristiana. Solamente la comunidad judfa no se planteaba la posibilidad de salir de la ciudad, ya queen cualquier otro lugar hubieran sido igualmente considerados como grupo minoritario.

Pero ademas de esta tolerancia te6rica, discriminatona en la practica, la convivencia de las tres culturas en Toledo conoci6 momentos esporadicos de marcada intolerancia. En este sentido conviene distinguir claramente entre el perfodo de dominaci6n musulmana y el de dominaci6n cristiana.

En el primero de ellos no conocemos ninguna manifestaci6n destacada de esta intolerancia, casi siempre de caracter religioso. Bien es cierto que nuestro conocimiento sobre este perfodo es muy escaso, debido a la escasez de las fuentes documentales, por lo que no se pueden descartar completamente estas manifestacio­ nes. Por lo que sabemos, tanto mozarabes como judfos pudieron seguir practicando libremente su religi6n en iglesias y sinagogas. Al mismo tiempo, somos conscientes de que algunas iglesias fueron transformadas en mezquitas para el culto islamico. Sin embargo, tambien es cierto que la poblaci6n cristiana descendi6 considerablemente y que ya no necesitaba tantas iglesias, mien­ tras que la poblaci6n musulmana aumentaba considerablemente y estaba necesitada de nuevos edificios religiosos en los que al­ bergar a su cada vez mas numerosa comunidad.

De la misma manera, el hecho de que durante la etapa de do­ minio cristiano, algunas mezquitas fueran convertidas en igle­ sias, puede tambien justificarse por el considerable aumento de la poblaci6n cristiana, acompaiiado por la huida mayoritaria de la poblaci6n musulmana de Toledo. Sin embargo, el caso mas sig­ nificativo lo constituye la conversi6n de la mezquita mayor mu­ sulmana en nueva catedral cristiana, acaecida de forma violenta en 1086, en contra de los pactos realizados entre Alfonso VI Y los gobemantes islamicos el aiio anterior. Este acontecimiento provoco la huida de la mayor parte de los musulmanes que aun permanecfan en Toledo. Se inauguraba asf la etapa de predomi­ nio cristiano con un signo evidente de intolerancia e imposicion religiosa, que anunciaba el nuevo componente esporadico que caracterizarfa el perfodo comprendido entre 1085 y 1492.

Es cierto, sin embargo, que la mayor parte de ese perfodo se caracterizo por un clima de convivencia pacffica. No obstante, ya

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en el siglo XII se produjeron dos importantes actos de intolerancia religiosa, con matanzas incluidas, contra la comunidad judia tole­ dana, que se convirtio en objetivo casi exclusivo del pueblo cristia­ no a la hora de expresar sus odios y rencores. A partir de mediados del siglo XIV, esta intolerancia religiosa comenzo a percibirse co­ mo un sentimiento cada vez mas generalizado entre la poblacion cristiana, con lo que los brotes de violencia se hicieron cada vez mas frecuentes, destructivos y sangrientos, acompafiados de la conversion de sinagogas en iglesias cristianas y la casi total ruina de la juderfa toledana. Desde el siglo xv esta intolerancia afecto tarnbien a los judios que se habfan convertido a la fuerza al cristia­ nismo, desembocando en la expulsion de todos los judios espafio­ les en 1492. A partir de ese momento, la presion cristiana se centrarfa en el grupo cultural mudejar, finalmente tambien expul­ sado en 1502, con el objetivo de conseguir la unidad religiosa en los territorios gobemados por los Reyes Cat6licos.

A la vista de estos acontecimientos podemos concluir que la etapa de dominio musulman en Toledo fue mas tolerante con las culturas minoritarias que la etapa de predominio cristiano. Sin em­ bargo, dentro de esta ultima cabe distinguir dos fases. La primera,

Detalle de la puerta de los Leones (catedral de Toledo) con la escena milagrosa de los j udfos que al tocar el feretro de la Virgen para derribarlo dejaron sus manos pegadas a el.

que se extiende desde finales de! siglo XI hasta mediados de! XIV,

se caracteriza por un clima generalizado de tolerancia y conviven­ cia pacffica, salpicado de manifestaciones puntuales de odio e in­ tolerancia, que responden mas a circunstancias concretas que a un sentimiento duradero. Desde mediados de! sig]o xrv, sin embargo, este sentimiento, fundamentalmente antijudfo, se extendera a gran parte de! pueblo cristiano. Las manifestaciones violentas esporadi­ cas seran entonces expresion logica y coherente de una tensa con­ vivencia cotidiana entre judios y cristianos toledanos.

En cualquier caso, aun reconociendo las manifestaciones puntuales de agresividad y rechazo religioso, la etapa de convi­ vencia de las tres culturas en Toledo destaca mas por sus logros que por sus defectos. El enriquecimiento e intercambio cultural de judfos, cristianos y musulmanes hizo en efecto de la To ledo de los siglos XI, XII y XIII el centro mas importante en las ciencias de! momento, en una confluencia que hizo tambien posible el trasvase de conocimientos entre Oriente y Occidente a traves de las abundantes traducciones, fen6meno sin el cual seria imposi­ ble entender el florecimiento cultural europeo de la Baja Edad Media y el Renacimiento.

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  • Toledo y las Tres Culturas - part 1.pdf
  • Toledo y las Tres Culturas - part 2.pdf
  • Toledo y las Tres Culturas - part 3.pdf