Ensayo 2.

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Biombo del siglo XVII conocido como , El Palacio de los virreyes de Maico, · anonimo

(Museo de America, /oto Joaquin Otero)

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l ciqs, que en lndias habia llegado a estar ) muy arraigada (se compraban incluso pla­ ) zas futurarias, para cuando quedaran va­

cante~, se agudizara el sentimiento de postergaci6n de los criollos.

Junto al funcionariado, en este nivel se encuadra tambien la mayor parte del cle­ ro, senaladamente los miembros de Ios

), cabildos catedralicios, priores de las 6rde­ nes religiosas y conventos, vicarios y pa­ rrocos de las ciudades importantes. El sector eclesiastico, que tiene fuero y tri­

I bunales propios y exenciones de impues­ tos, es muy poderoso dentro <lei grupo dominante por sus riquezas, por ser de­ positarios de la cultura y por tener en al-

gunas areas el control de! trabajo de los indios.

Los sectores medios de la sociedad, o pueblo llano, presentan una diversidad aun mayor dado que, en general, son los estratos inferiores de los mismos grupos dominantes, de manera que era posible la movilidad vertical, el ascenso social, si se lograba el exito econ6mico. Aqui estarian medianos y pequenos propietarios (de tie­ rras, minas u obrajes), comerciantes mi­ noristas, profesionales como abogados, medicos, escribanos (notarios), miembros de la burocracia local, militares, bajo clero tanto secular como regular. En una posi­ ci6n algo inferior se situan los artesanos de los gremios .principales, algunos de los cuales son excluyentes y solo admiten a blancos (eso hacia, por ejemplo, el gre- mio de plateros, uno de los mas prestigio- 75

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licita11do titulo~ nobleza como recom­ pensa a sus meritgj. Pero lo ultimo que in­ teresaba a la Corona era que en tierras tan lejanas· se formara una poderosa casta se­ Iiorfal, que pudiera llegar a constituir un pe­ ligro politico, de ahi que en el siglo XVI concediera muy pocos titulos nobiliarios (los marquesados de! Valle de Oaxaca y de la Conquista otorgados a Cortes y Pizarro, respectivamente, son las excepciones mas notables) y que incluso fuera siempre remi­ sa a conceder cartas de hidalguia. Pero si los conquistadores no obtuvieron la condi­ ci6n juridica de nobles, las encomiendas !es permitieron ser senores de indios, recibir sus tributos y disponer de su fuerza laboral, asi que lo consideraron suficiente nobleza, se autodenominaron uecinos feudatarios (y como tales tuvieron prioridad en deter­ minados cargos municipales, etcetera) y concentraron sus esfuerzos en conseguir la perpetuidad de sus f eudos, el derecho a transmitir las encomiendas indefinidamen­ te por via hereditaria como cualquier otra propiedad.

Pero tropezaran de nuevo con la hosti­ lidad de la Corona, reforzada en este caso por la presi6n humanitaria de los religio­ sos como Bartolome de Las Casas. El pri­ mer intento serio de abolir las encomien­ das fue la promulgaci6n de las Leyes Nuevas de 1542, que provocaron en to­ das las Indias ta! cantidad de protestas. disturbios, motines y hasta una verdadera guerra civil en Peru (rebeli6n de Gonzalo Pizarro, de 1544 a 1548. con asesinato de! virrey Nunez Vela y ejecuci6n de Piza­ rro y otros cabecillas1,._que la Corona se vio obligada a ceder.lSe alcanzara una so­ luci6n de compromis~ediante la cual la encomienda no se suprimi6 pero qued6 reducida al tributo. eliminandose todo ves­ tigio de relaci6n seflor-vasallo: el enco­ mendero no logr6 la deseada perpetuidad y te6ricamente perdi6 tambien la posibili­ dad de beneficiarse de! trabajo indigena, ~que en Ia practica sigui6 haciendolo. \ -Pero desde fines de! XVI es evidente el declive de la encomienda, a medida que el impresionante descenso de la poblaci6n indigena va reduciendo su valor econ6mi­ co, lo que permite aplicar una legislaci6n encaminada a su progresiva incorpora­ ci6n f\la Corona, que se generaliza ya en 1720) S6lo en areas marginales como

Yucatan, Chile, Paraguay y Tucuman, pervivi6 la encomienda hasta los ultimas tiempos de la colonia.

Asi pues, a partir de 1545 la enco­ mienda fue solo una concesi6n temporal de ingresos, no de vasallos, de manera que no lleg6 a se1 un dominio feudal. Pero los encomenderos siguieron durante mucho tiempo denominandose feudata­ rios, fueron el sector predominante en la sociedad indiana de! siglo XVI y conserva­ ron siempre el prestigio social derivado de su condici6n de benemeritos. Ademas, la encomienda fue la base de enormes fortu­ nas al proporcionar un capital con el que se financi6 la adquisici6n de otros bienes, especialmente tierras pues muchos enco­ menderos invirtieron en ellas la renta que obtenian de sus indios, de forma que aun sin existir una conexi6n legal entre la en­ comienda y la hacienda, si hay una clara relaci6n entre ambas.

La republica de los indios

El Libro VI de la Recopi/aci6n de Le­ yes de los Reinos de Indias recoge la le­ gislaci6n relativa a la republica de los in­ dios. que parte de un concepto basico en la colonizaci6n espanola y vigente desde el primer momento: los indios son vasa­ llos de la Corona, no extranjeros o ene­ migos (como ocurrira en otras coloniza­ ciones) sino subditos a los que se pretende integrar en el sistema hispanico. estable­ ciendose incluso la obligatoriedad de! pago de! tributo como reconocimiento de su vasallaje. Pero al mismo tiempo que se deeIara formalmente que como tales sub­ ditos son libres e iguales a los espafloles -aunque estos no pagan tributos-, se reconoce su situaci6n de inferioridad legal y practica. contradicci6n que se trata de resolver mediante la adopci6n de una po­ litica proteccionista. de subordinaci6n y aculturaci6n. con medidas tutelares sobre

/una poblaci6n considerada en permanen­ '-te-- minoria de edad/

El ejercicio de I& tutela requiere organi­ zar a los indios dentro de un regimen po­ litico en comun, es decir. en republica. entendiendo por ello la vida ordenada, en 77

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sos por ser un sector altamente especiali­ zado y con capital). El maestro artesano era a la vez propietario y encargado de un taller que empleaba tantos jornaleros y aprendices como permitiera el volumen de su negocio.

Los grupos inferiores incluian a la gran masa de campesinos indigenas -la repu­ blica de los indios, que veremos des­ pues- y la Hamada plebe o gente baja, integrada genuinamente por las castas, es decir, los mestizos e indios hispanizados y los mulatos, zambos y negros libres (deno­ minados pardos y morenos), que ocupan los estratos mas bajos de la republica de los espanoles. Generalmente son artesa­ nos de los gremios mas pobres, traba­ jadores permanentes o temporeros en ta­ reas agricolas o en los astilleros u otras actividades, albaniles, carpinteros, taber­ neros, arrieros, soldados, etc., incluyendo­ se tambien aqui (o mejor, autoexcluyendo­ se) los grupos marginados: vagabundos, hampa urbana, bandidos rurales. Lo mas notable es el proceso de blanqueamiento, tanto biol6gico como social, que se da en­ tre la gente de color sobre todo a partir de 1795 cuando podran comprar la con­ dici6n legal de blancos mediante las lla­ madas cedulas de gracias al sacar que permitian el matrimonio con blancos, el acceso a la educaci6n, a cargos publicos, al sacerdocio.

Los esclavos ocupaban el ultimo lugar en una sociedad que nunca se cuestion6 la legitimidad de la esclavitud negra; los jesuitas, que fueron los mayores propieta­ rios de esclavos, asumian tambien su evangelizaci6n (a veces de manera heroi­ ca, como el catalan Pedro Claver, cuya dedicaci6n a los negros bozales recien lle­ gados a Cartagena de lndias entre 1615 y 1654, le vali6 el titulo de ap6stol de los negros). Las esclavos tuvieron un papel destacado en sectores econ6micos muy concretos, siendo la mano de obra funda­ mental en la mineria de oro de Nueva Granada, en la producci6n de cacao en Venezuela y -en menor medida- Gua­ yaquil y en las plantaciones azucareras de Mexico, Peru y, sobre todo, las Antillas.

Hubo tambien numerosos esclavos ur­ banos, sirvientes domesticos que repre­ sentaban un signo de prestigio para las fa­

76 milias, y con frecuencia tambien una

fuente de ingresos al ser alquilados por sus amos como jornaleros en astilleros, obrajes, talleres artesanales, panaderias, o las mujeres como prostitutas. En general, aunque hubo tambien disposiciones lega­ les sobre el trato a los esclavos yen 1789 se promulg6 un C6digo Negro -que casi no tuvo aplicaci6n-, Ia suerte del esclavo fue determinada por Ia personalidad del amo, o del capataz en las plantaciones;. A veces se producian rebeliones (la princi­ pal, en 1795 en Coro, Venezuela), asi como huidas, reagrupandose Ios esclavos fugitivos o cimarrones en asentamientos llamados palenques. En contrapartida, hubo tambien numerosos casos de manu­ misi6n y de compra de la propia libertad (negros horros). Sin embargo, y a pesar de la existencia de la esclavitud, Ia socie­ dad indiana no era estrictamente esclavis­ ta; s6lo a partir de finales del siglo XVIII, yen Cuba sobre todo, se produce el paso de una sociedad con esclavos a una socie­ dad esclavista, que caracterizara a la isla hasta la abolici6n de la esclavitud en 1886.

Seiiores de indios

La principal riqueza que los espafloles encontraron en America -y la unica en muchos lugares y durante mucho tiempo­ fueron sus habitantes, y enseguida proce­ dieron a tomar posesi6n de ella, tras efec­ tuar los correspondientes repartos de acuerdo con los meritos de cada uno. El repartimiento o distribuci6n de la mano de obra indigena entre los espafloles co­ menz6 de modo espontaneo y automati­ co, y hacia 1503 aparece el termino en­ comienda (que va a prevalecer a partir de las Leyes de Burgos de 1512) para desig­ nar esencialmente la misma cosa, aunque con el matiz de implicar la responsabilidad del encomendero hacia los indios que quedaban encomendados a su cuidado; a cambio de la protecci6n del senor, los in­ dios debian entregarle sus tributos y su

. trabajo o servicio personal. Se trataba, pues, de una relaci6n clara­

mente feudal que los conquistadores y pri­ meros pobladores quisieron completar so-

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policia. Ello implica la reorganizaci6n de la vida indigena y la congregaci6n de los indios en pueblos o reducciones, donde no residirian mas espafloles que los doc­ trineros, corregidores y encomenderos. Estos asentamientos permiten vigilar y controlar mejor a la masa indigena, a la vez que buscan impedir posibles extorsio­ nes y abusos por parte de los espafloles ·u otras gentes. De todas formas, la politica aislacionista no fue rigida, y cierto nume­ ro de pueblos indios vivi6 constantemente en contacto con los espafloles, ademas de que en todas las grandes ciudades habia barrios indios, denominados cercados y situados en las afueras.

En la aplicaci6n de la politica indigena sera decisiva la colaboraci6n de la Iglesia y de la propia nobleza india. Los caciques (termino_caribeno que acab6 reemplazan­ do a las distintas denominaciones locales para las jefaturas indigenas de caracter medio, pues los niveles superiores fueron eliminados a raiz de la conquista) tenian un gran poder en sus comunidades y f ue­ ron instrumentos esenciales para el con­ trol de los nativos. Caciques y principa/es se convirtieron en gobernadores, alcaldes y regidores de los cabildos de indios esta­ blecidos en sus pueblos segun el modelo espafiol, y actuaron como intermediarios y auxiliares de la colonizaci6n, organizan­ do la recaudaci6n de tributos, la provision de mano de obra, etcetera.

Gracias a esta colaboracion, la nobleza indigena fue reconocida y recompensada con algunas distinciones. Por ejemplo, a diferencia de! resto de los indios, los caci­l ques y principales tenian permiso para lie­

. . l var armas de fuego y espadas y podian : I montar a caballo, estaban muy hispaniza­

dos en su indumentaria, casas y estilo de vida, p~seian tierras, ganados y esclavos negros , algunos pocos incluso fueron en­ comenderos (Gibson). Es decir, la misma

1- funci6n de la nobleza en la republica de los esparioles.

Sin embargo, el poder politico efectivo en los distritos indigenas lo tiene el gober­ nador espanol, que con titulo de corregidor o alcalde mayor es la maxima autoridad y quien toma las principales decisiones, de­ biendo velar por el cumplimiento de la le­ gislaci6n proteccionista. En la practica su

80 actuaci6n no siempre sera tutelar, por el ' '' . '

contrario los frecuentes abusos acabaran convirtiendo a estos funcionarios en una de las lacras de la administraci6n colonial, y desde luego seran odiados por los indios, hasta llegar a ser las primeras victimas de sus motines y rebeliones. El sistema politi­ co-legal proteccionista se completa con otras figuras que se van nombrando y ac­ tuaran en los diferentes distritos, como el protector de indios (con funciones nunca reglamentadas, aunque implicitas en su nombre, cuya actuaci6n dependi6 de la personalidad <lei titular) y el procurador de indios, especie de abogado de pobres en las Audiencias, donde existia tambien la fi­ gura del fiscal de indios.

La Iglesia, estrechamente vinculada a los intereses politicos y colonizadores <lei Esta­ do, es la instituci6n que asume mayor pro­ tagonismo para modificar la sociedad indi­ gena, no solo en el piano religioso sino tam­ bien en el linguistico y el cultural. La evangelizaci6n, que te6ricamente justifica­ ba toda la empresa espaflola en America, fue asumida con entusiasmo desde el princi­ pio y pronto se super6 la actitud agresiva, compulsiva, caracteristica de los primeros aflos, cuando la integraci6n religiosa se concebia como una prolongacion de la con­ quista y la tarea fundamental era destruir las evidencias del paganismo. En general, el es­ fuerzo misionero fue una operaci6n pacifi­ ca, constante e ininterrumpida, cuyo resul­ tado final desde el punto de vista de la cre­ encia religiosa indigena fue el sincretismo, la fusion de la fe cristiana y la pagana. Los indios incorporaron Ia nueva religion a su propio pante6n politeista y sistema de cre­ encias, prestando mayor atenci6n a aspec­ tos como el de Ios santos o el dogma de la Trinidad que al propio Dios cristiano. Pero desde el punto de vista de las actitudes so­ ciales y ceremonias externas, la evangeliza­ ci6n fue un exito: en cualquier pueblo indi­ gena la iglesia jugaba un papel dirigente, y aunque los indios no solian ser sacerdotes, se ocupaban de la sacristia y desempeflaban toda una serie de tareas menores, participa­ ban en los ritos y fiestas, se organizaban en cofradias, etcetera.

Como parte de la propia metodologia misional, los religiosos aprendieron las len­ guas indigenas (convertidas en lenguas ofi­ ciales de la Iglesia cat61ica) y asumieron tambien la funci6n educativa. En general,

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A la derecha, dos familias de Nueva Espana, segun pinturas anonimas mexica11as del siglo XVIII.

En esta pagina, tres muestras del arte suntuario producido en esta epoca en

America (Museo de America, fotos Joaquin Otero)

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