La conquista del Peru y la resistencia inca
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- .,. ..., , -___ .,.:�,;-·�--,,:•,� .a���•t:· [.i•!:'·.� ·--.:;...;, �".".: raron a deidades mexicanas que se re- ,z,. .:� ·%· •
presentaban de acuerdo con el simbolis- � ,,/ � flt mo característico de la escultura coloro- !'f.!.,r,;..{. • ·_, • �11 l biana, y se comurucaron mediante idio- ...: . .; --.._
'�)i. mas emparentados con las grandes fami- :-:-'-� ·Jllias lingüísticas septentrionales (utoazte- t{,:-:;....... ;-.::..� ca y otomangue) o meridionales (macrq- r ..��; .-;=::-:.:_��- chlbcha, arahuaco y caribe). t: -� ... ·7 · __..
Sin embargo, esta doble influencia �\ 7 � ·"':--:v._no se tradajo en una simbiosis cultural ·· , - • ��-:.t: .::�-.,
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tño ci 8. Culturas de Centroamérica
:on y los And�s Septentrionales de: nía Ua itía -se ma fi- Ei, área cultural denominada Intermedia ocupa el terrttorio comprendido entre las fron re ,teras meridionales de Mesoamérica y los límites septentrionales de la zona andina, o sea ws el pasillo centroamericano en su integridad, los Andes venezolanos y las actuales nacio 1ni nes de Colombia y Ecuador. Su gran diversidad paisajística, climática y orográfica se tra de duce en una extraordinaria variedad cultural imposible de reflejar en estas breves pági tás nas, si bien cabe diferenciar dos regiones: Centroamérica y los Andes Septentrionales.
:pi Cerámica de l.a cultura NicO'ya con representación
1. AmérieaC.tral humana y jacciqnes de jaguar
pa ca. La posición geográfica de Centroa az- mérica, puente de unión entre los dos
grandes subcontinentes americanos, fas condicionó totalmente el de�ollo cul- :lo, tural de sus habitantes, que asimilaron · · ·· lis influencias diversas, y a veces opuestas, Jn procedentes de Mesoamérica y los An- � i> .. u.s- · des. Así, los centroamericanos cultiva-
ron al mismo tiempo la yuca y el maíz, , .::,.r- "'-
cultivos típicos de norte y suramérica '!·t::�:� ::.� respectivamente, trabajaron eqacte me- soameri�o y la orfeb�ria andina, ado-
común a toda el área; por el contrario, originó dos sectores clara.mente opues- tos: \.. ��--. --���a. El área del Pacífico, de tradición · mesoamericana, que comprendía Hon duras, casi todo El Salvador excepto la parte oriental, la mitad occidental de Ni caragua, y el noreste de Costa Rica has ta la península de Nicoya.
el siglo VI a. C. y _se,quédaroifallímás de dos mil años. >' -
64 .AMÉRICA PREHISPÁNICA
b. El área del Atlántico, de cultura suramericana, cuyos límites engloban el actual Pa a. namá, casi tod� el territorio costarricense, y la mitad oriental de Nicaragua.y Honduras.
I Los Amé
a. Culturas mesoamericanas de la, América Central y Va Nue·
- bric.La presencia mesoamericana en el norte de Honduras se remonta a la época olm� coleaunque fueron los comerciantes mayas quienes dieron a la zona una configuración cul
tural mesoamericana al introducir la cerámica_ policroma, el juego de pelota y los tem nas Las·plos con basam�ntos piramidales a fmes del siglo VI d C. tentJEl colapso maya influyó de manera negativa en el desarrollo de los grupos mesoame
Iricani7.3.dos de Centroamérica, que entraron en una crisis profunda. En cambio, el ascen lo 01so y la posterior caída de los toltécas (siglos x al XII d. C.) resultó beneficiosa para la tas Ewna1 pues oleadas de emigrantes toltecas y nahuas se asentaron en la cost.a occidental necEde la América Central tras cruzar el área maya. Estos grupos, que difundieron en Cen ducetroamérica la cerámica plumbate, típica de los toltecas, y el culto a Quet.zalcóatl y Tla tericloc, crearon varios Señoríos en la costa pacífica de El_Salvador, Honduras, Nicaragua y poblCosta Rica. Tanto los pipifus de El Salvador y Hondur&•f como los chorotegas y nicaraos lde Nicar:agua y Costa.Rica presentan rasgos muy m�os: sacrificios hlimanos1 uso galadel xihuitl o año solar de 365 días, empleo de almendras de cacao en _los intercambios dascomerciales; etc. mue tín � año
b. Culturas de tradición suramericana de la América Central, dest to 1,
A partir del 300 a. C. surgió en Chiriquí (Panamá) una interesante cultura de clara inspiración colombiana caracterizada por la fabricación de grandes vasijas trípodes y por tos
orouna escultura monumental cuyo tema principal son los guerreros con cabezas-trofeo en'- · aulas manos. cobPosteriormente iparecieron nuevos Señoríos en Coclé (Panamá) y Diqu!s (Costa Rica) ba?que se mantendrán hasta la llegada de los españoles. Unos y otros comparten varios ele
mentos en común: un lenguaje perteneciente .a la familia macro-chibcha, una sociedad es [ ... : !,astratificada con una economía basada a partes iguales en la agricultura y el comercio t y defmalmente una hermosísima orfebrería en oro y tumbaga realizada con técnicas muy va
riadas (r�pqiado 1 cera perdida, etc.) I\Uf
b. 2. Los Andes Septentrúnu,k•
llo · Los Andes $eptentrJ-0nales (Colombia, Ecuador y etoriente andino de Venezuela) -pr� to
sentan también wu(gran-diversidad cultural, aunque, a):liferencia .de Centroamérica, hay tm una notable homo�eíd.f.ld lingüística, pues los idioma$ chibcha.s de Colombia guardan es1 un enorme parecido conlas lenguas paeces de Ecuador. En el �o sociopolitico, las po ha
blacíones prehispánicas de Colombia y Ecuador.no superaro1fla fase_ del cacicato, taro· ch biért denominado jefatura o sefiorío1 uru(forma de organimci6n basada en la casta y en la ausencia de ciudades. T� vez por esta'.'raz6h,_i9s señoríos•del área se distin�ron por C\ su.extraordinaria longevidad: los chibchas,·por.ajem'plo,:negaron a Colombia al·fmaliza.r
. . d€ vi,
. HISTORIA DE AMÉRICA LATINA 65
a. Origen y desarrollo de l,a,s culturas ,wrartdinas
La zona norandina presenta serios problemas que aún no se han resuelto del todo. Los más importantes giran en torno a uno de los gran� enigmas de la Prehistoria de América: la aparición de la cerámica. En Puerto.Hormiga (costa atlántica de Colombia) y Valdívia (costa de Ecuador) se enct1€I\tran los ajemplares cerámicos más antiguos del Nuevo Mundo. Curiosamente, est:8$ píezast fechadas en tomo al 3.000 a. c�t no fueron fa bricadas por agricultores, como serfá lo lógico, sino por gentes que se dedicaban a la re coleétión de mariscos. Igual de misterioso resulta la presencia de unas figurillas femeni nas hechas de barro que en América se relacionan siempre con las sociedades agrícolas. Las figuritas de Valdívia datan de 2.300 a. C. y la agricultura no aparece en los Andes Sep tentrio�es hasta el siglo XV antes de nuestra Era. te
· La planta característica de los Andes Septentrionales fue la yuca amarga, un tubércu:n lo originario de Venezuela que se adaptaba muy bien al clima cálido y húmedo de las cos-la
1 tas ecuatorianas y colombianas. Pero la yuca obligaba a los grupos norandinos a permatal necer en una zona ecológica desfavorable para el desarrollo cultural. Por eso, la intro• m ducción del cultivo del maíz desde Mesoamérica facilitó la repoblación de las tierras in,.la tenores de clima más templado y altitud medía (hasta los 1 .500 m), prácticamente des-- ·l f pobladas desde los tiempos de las grandes camdores. .os Entre el 500 a . . c. y el 500 d. C. nacen varias culturas en Ecuador (Esmeraldas, Guan� so
ios gala, Jambell) y Colombia (Tumaco, San Agustín, Tierradentro, Quimbaya y Colima). To das destacaron en la metalurgia y la cerámica, y todas, salvo San Agustín y Tierradentro, muestran una clara influencia mesoamericana . . Las culturas más notables son San Agas- tín y Quimba.ya. La primera, situada en la cabecera del río Magdalena, duró unos 1.800 rufos (del siglo VI a. C. al xn .d. C.) y sobresale por su escultura monumental; la segunda destacó por su extraordinario. dominio de la metalurgia. Un historiador escribe al respec• to lo siguiente: · • Los Qu.imbayas aprovecharon el oro aluvwnal [ . . . ] para /.a fabricación de obje:LI'a
)Oí tos dQ-adqrnp, pero principalm.ente utilizaron la «tumbaga» o mezcla de cobre y oro. Una «tumbaga» en la que el oro entra en proporcüm d,e un 18 por 100 funde en a ·una ternperatura de sólo 800 ,..C, mientras que el oro sólo funde a 1.063 "C y el col:rre a 1.083 ºC. Conseguían así d,/u)rrar esfuerzos, oro y combustible. Luego le da ban a las piezas de «tumbGQa» una verdadera apariencia de oro puro, gracias al [ ... l aJina,do y dorado de las superficies [ . . . } Los arfebres indígenas utüizaron todas las técnicas metaW:rgicas conocidas en la América Prehispánica: fundiciém. a mol .. de abierto;'fu:ndicüm a cera perdida, martilleado, repujado, soldadura, etc. (Ma- >i:tuel Luéena, Del barro de Valdivia al oro de los _chibchas, Historia 161 Extra VI, 19J8).
b. Culturas clásicas de los Andes Septentri(.nUtles
A pa.rfu. del siglo VI las sociedades norandínas entraron en una nueva fase de desarro llo motivada por razones económicas (introducción de la ganadería y el perfeccionamien-
re . · to de las técnicas agrícolas) y guerreras (invasiones de tribus caribes de bajo nivel cul ta.Y tural). Esta etapa, caracterizada por un incipiente urbanismo y la aparición de jefaturas lan estratificadas de corte militarista, se mantendrá en la Sierra ecuatoriana ( cañaris, puru �o has y caras quiteños) hasta la invasión inca, y en los Andes colombianos (taironas ·y (!hib-- .m chas) hasta la llegada de los españoles. . _ en Los chibchas ó muiscas hacia 500 a. C.-1 .539 d. C.), habitantes de las mesetas de >Or Cu:ridinamarca y Boyacá, crearon una pajante cultura ciúé algunos investigadores consi mr deran lá éÚarta más importante de la América Precolombina. La fama de los chibchas pro
viene en gran parte de laleyenda del Dorado, el mítico cacique que tras recubrirse el cuer-
66 .AMÉRICA PREHISPÁNICA
po con polvo de oro se lavaba en la laguna de Guatavit.a, aITojando luego valiosísimas jo yas a las aguas. Curiosamente, los chibchas no tuvieron más oro que el que obtenían a cambio de sus dos fuentes de riqueza: las esmeraldas y la sal, objeto de primera nec� dad para las sociedades P.reindustriales. Los muiscas, agricultores intensivos, no fueron buenos arquitectos, pues todos sus edificios, incluidos los palacios ylos templos, se cons truyeron con madera y baIT.o. En cambio, fabricaron cerámicas, tajidos y joyas de alta calidad. Políticameru:e, se organizaron en dos confederaciones (Bógotá y Huma), cuyos caciques, el Zipa y el.Zaque, manterúan una guerra continua por la hegemorúa. En el as- pecto religioso, 1a casta sacerdotal, independiente del poder político, creó un compl$ ce remonial para honrar al Sol, a la Luna, al Are.o Iris y a los muertos, que incluía prácticas como la momificación y el sacrificio de ·niños.
Colgante de oro de la cultura colima · Er. �úcl Bolivia.n: tas: 1a e fértiles•n\ lanSewa
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a 9. Culturas an�inas preincaieas ,i- m s- ta :)$
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&, núcleo �entral del área cultural andina comprende las actuales Repúblicas de Perú y Bolivia. Desde el punto de vista geográfico se divide en tres regiones claramente distin tas: la Costa, una frrutja desértica atravesada de cµando en cuando por ríos que forman fértiles valles; la Sierra, una zona montañosa muy apta para el asentamiento humano; y la Selva, un territorio boscoso y húmedo surcado por poderosas corrientes fluviales.
. .
l. El formativo andino. Chavín y· Paracas
a. Chavín (1 .200-300 a. C.)
El desm:Té>llo de las comunidades agrícolas peruanas de la Sierra (Cerro Sechín, Ko to�h1 etc:) culminó con el florecimiento enel 1.200 a. C. de la cultura Chavín, cuyo cen tro se sitúa en Chavín de Huantar, en el valle de Santa, a 3.135 in sobre el rúvel del mar.
El carácter urbano está.muy atenuado en Chavín, lo cual indica que no se trataba de· una verd�era ciudad, sino de un lugar sagrado donde residía una elite sacerdotal y, aca so, U1' pequeño grupo de artesanos. El edificio más importante es el Castillo, una cons trucción con planta. en forma de U, cuyo interior está ocupado por varios corredores y salas. En el centro de dos de ellas se encuentra una terrorífica escultura de 4-,53. m de alto llamada el Lanzón que representa a un monstruo mitad hombre, mitad.jaguar. La con tinua presencia ·del jaguar en los monuroel)tos arquitectónicos y en la cuidada cerámica , negra característíea de Chavín, hace suponer que el lugar estaba consagrado al culto de ·una divirúdad felina. Otra deidad importante debió ser el caimán, reproducido con rasgos antropomorfos en la famosa estela Ra.imondi.
A semejanza de los olmecas de la costa del Golf o de México, los sacerdotes de Chavín gozaron de un gran prestigio entre los campesinos que les permitió controlar la produc ción agrícola y artesanal· c;le un territorio en continua expansión. Este hecho, unido a la estratégica posición de Chavin de Huantar a mitad de camino entre la Sierra y la Costa, facilitó la creación de rutas comerciales y la difusión de las ideas artísticas e ideológicas de. Chavín a lo largo y ancho de los Andes -Gentny.es.
>
b. Parapas, Vicús y Pu.cara
La expansión religiosa y artística de Chavín se vio frenáda por la aparición de algu nas culturas regionales. muy dinámicas y activas a finales del período Formativo.
La principal fue la de Pa,,racas (1 .300 a. C.-200 d. C.)1 localizada en la costa sur del Perú. Lo poco que sabemos �brelos paraqueños procede de centenares de cámaras sub-
68 AMÉRICA PREHISPÁNICA . ,
terráneas repletas de momias amortajadas con'mantas de algodón o lana de magnífica ca lidad; gran belleza y motivos muy variados y coloristas. '.El estudio dellos restos humanos y de los tejidos pone de manifiesto que las gentes de Paracas no sólo eran hábiles taje dores, sino también belicosos guerreros que con.servaban_ las cabezas de sus enemigos muertos como trofeos de guerra. Se alimentaba de peces, mariscos Y. productos _agríco las, y adoraban a una deidad felina- humanizada procedente indudablemente de Chavín.
La cultura Pu.cara,, en el altiplano andino, tampoco escapó al inflajo ideológico de . Chavín, pues el monstruo-jaguar aparece con frecuencia en su interesante cerámica p(}
lícroqia. Las hieráticas esculturas de piedra que adornan el yacimient-0 indican la exis tencia de una intensa actividad bélica, porque reproducen seres humanos llevando cabe-· · zas-trofeo en las manos. . -- Por lo que respecta a la cultura Vitús, asentada en la costa norte, los rasgos chavi rioides carecen de importanciac_frente a las dos grandes innovaciones de los vicús: una
. r ceránlica de corte naturalista qlie representa animales y personas en actitudes cotidia nas; y una metalurgia de tecnología muy avanzada.
J. w_erdtaras clás!cas: 'l'ialuumaeo, Moche 1 Nazca
Las expresiones regionales surgidas ai amparo de la decadencia de Chavín cristaliza� ron en sóll� formaciones culturales a partir de la tercera centuria de nuestra Era. El
.,. rasgo más notable del Clásico Andino, también denominado_- período Intermedio Tempra no, fue la- d�parición de los rígidos cánones estéticos de Chavín y su sustitución por una amplia gama de estilos artístic� muy diferentes entre sí. El período se caracterizó asimismo por el auge de la arquitectura monumental, el progreso de las industrias textil :y_ metalúrgica (se comienza a trabajar el bronce), y la potenciación de la agricultura de regadío. Las nuevas culturas -Moche� Nazca y Tiahuanaco- se organizaron en Estados teocráticos que, a diferencia de los mesoamericanos, present.an un bajo desarrollo urba- no y un considerable militarismo. (
<Í."' Moche (2(}(j;800 d. C.)
La cjvilizáción moche�-ó mochica, heredera de la. 'Cultura Vicús, se fonnó en los valles costeros de.Moche y Chicama ( costa 'norte del actu� Perú), desde donde se expandió a los valles proXimos. Las pequeñas ciudades mochicas estaban fortificadas y se situaban
· ·en lugares estratégicos de fácil defensa.- Según se·desprende del registro arqueológico, eran básicamente centros administrativos o_ cuarteles militares.
La importancia �Ja guerra, que se manifiesta también en la continua presencia de guerreros en la cerámica, respondió a las necesidades de una economía centrada casi ex clusÍ\78JYlente en la agricultura de regadío. tas· obras hidráulicas (canales1 presas,. acue ductos
t etc.), impresém.dibles en una zona desértica como la costa peniana, exigían do
minar las cabeceras de los ríos porque de lo contrario la infraestructura hidráulica :P<>d,fa hundirse �n cualquier momento. De, ahí la elevada posicion social de los generales y jefes militares, que compartieron la cúspide de la pirámide social con el sacerdocio. El resto de la población. estaba formado por una gran masa de campesinQ$f los cuales se veían forzados a .entregar los excedentes de sus cosechas y a trabajar en las obras de regadío ·, •e
para obtener la benevolencia de los dioses y la protección de los guerreros. Había tam- ". b_ién un pequ�ñó grupo de c_eramistas1 orfebres y criados, así como )lI\ considerable nú mero de prisioneros de guerra reducidos a la esclavitud y ,obligados a trabajar en 1� cons- tM ,,..,.Pil'\nAC! n1'ihli.n0c� ,;,_"+•�:u:- l"'f'\no rtutiñ.o,..no�.c al n-l';lr-o, .. �r rui<f}g,n �,::¡,.- ño u'.l·rt�a �1-:1�,\& ,�•'"-
HlSfORIA DE AMÉRICA LATINA 69
. tas culturas prehispánicas
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AMÉRICA PREHISPÁNICA · ·. ·
,iempre monumentales y espectaculaie:5 �ntr� las obras de inge�íería mochica déstacarujJf ,.,-tt, ,. ,,e _.
�l acueducto· de Ascope, los canales �e rrngac16n del valle de Chicama y los gigantescos ··· emplos-pirámide de adobe de la ciudad de Moche: la huaca del Sol, el mayor edificio iel Perú prehispánico, y la de la Luna.
La religión mochica, mal conocida, refleja elmilitarismo de la sociedad, pues los ar� :aicos ritos agrarios articulados en torno aAi .Apaec ( «el Creador») coexisten con los cul os lunares típicos de las sociedades guerreras.
Pero, sin duda, el principal logro cultural de los mochicas reside en su perfecta cerá� nica escultórica. Los h,'UCLCós moches son verdaderas esculturas de arcilla polícroma que nuestran de manera realista todas lás facetas de la vida <lel mochica, incluyendo -y esto ·esulta sorprendente- la sexual.
). Nazca
Los nazcas, contemporáneos de los mochicas, crearon una pujante sociedad en los va les costeros meridionales de Nazca, Chincha, Pisco, Lomas e lea. En esta cultura, suce ;ora directa de las gentes de Paracas, se encuentran los mismos elementos culturales que mtre los mochicas: obras hidráulicas gigantescas, militarismo (fortificaciones, culto a las !abezas-trofeo), y una estructura política despótica cimentada en la explotación de los tgricultores por unos cuantos clérigos y guerreros. No obst.ante, existen notables dife ....
lnd.í:encías entre una área y otra. Así, por ejemplo, la cerámica nazca muestra unos diseños en €lictóricos de gran imaginación y colorido que no se parecen nada a la expresividad es A la
!ultórica de los huacos mochicas. Las manifestaciones artísticas nazqueñas más conocí -rui1
:ias son las llamadas «líneas de Nazca», colosales bocetos de animales estilizados graba- de 1
separa los valles de Nazca y Palpa. La función de estos misteriosos libujos no está clara: algunos investigadores piensan que tenÚ:Ln un significado religioso; >tros ven en ellos conceptos astronómicos relacionados -con los movimientos del Sol .
,. Twhuanaco
Tiahuanaco, la más notable de las culturas clásicas del Altiplano andino,se localiza m la vertiente oriental del lago Titicaca, a unos 4.000 m sobre el nivel del mar. Tiahua rmco fue una verdadera ciudad que llegó a tener en su momento de mayor apogeo una población cercana a los 20.000 habitantes. En su centro se levantan seis edificios de cla ra finalidad religiosa, entre los que destacan dos: laAkapana, una pirámide de 15 m de !11.tura y planta rectangular; y el Kalasasaya donde se encuentra el Fraile, un monolito de forma antropomorfa, y la famosísima Puerta del Sol, un arco tallado en un bloque de 3 m de alto por 4 de ancho, cuyo dintel muestra al dios solar con un cetro en ca.da mano flanqueado, a derecha e izquierda, por tres hileras de figuras aladas con ca.be7.a de hom bre o cóndor.
A semejanza de Teotihuacán, la gran ciudad mesoamericana, Tiahua.naco comenzó siendo un centro religioso local que al amparo de las peregrinaciones se convirtió en una :rrbe artesanal especializada en la manufactura del bronce, la talla de turqu� y la pro :lucción de queros, vasos cerámicos de lujo. Poco a poco, el crecimiento de la población '{ la imposibilidad de cultivar en la Puna algunos productos agrícolas, como el maíz o el 3.lgodón, impulsó a los tiahuanacotas a colonizar territorios situados en otros p.isos eco- lógicos. El declive de Tiahuanaco comenzó al mi�iarse la expansión huari en el siglo IX y ;e rolon ó cerca de trescientos años.
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72 AMtRICA PREHISPÁNICA
3. El Posclásko andino: Huari y Chimor
La influencia ejercida por los colonos tiahuanaconas se manifestó de forma espectacu lar en el valle serrano de Ayacucho, cuyos habitantes, relacionados comercialmente con los nazcas de la costa, adoptaron con rapidez las ideas religiosas y políticas de la metró poli andina: A partir del 700 la población se concentró en tomo a la ciudad de Huari que creció a un ritmo vertiginoso. La ciudad, de unos 40.000 habitantes, se expandió de for ma caótica y des�rganizada, lo cual, paradójicamente, denota su indiscutible carácter ur ba,no. No obstante, Huari se dividía en barrios perfectamente delimitados por gruesas mu rallas: Unos estaban habitados por las familias nobles; otros por los plebeyos, que se ha cinaban en edificios de dos o tres pisos sin ventanas¡ y unos tercer� se dedicaban a las actividades artesanales, administrativas o mercantiles. Una peculiaridad de la ciudad re side en la total ausencia de templos, imágenes sagradas o áreas religiosas.
El incontrolado desarrollo de Huari, convertido en un foco receptor de la emigración campesina, se transformó en un grave problema cuando se despobló el área rural que ri, abastecía de alimentos el núcleo urbano. La única solución posible era la expansión im ce1 perialista� y ese camino siguieron los gobernantes de Huari. Entre el 8()0 y el 1000 de la km Era Cristiana, los ejércitos huaris, impulsados por la fuerza que da el fanatismo religioso, lor crearon un vasto imperio que se extendía de Cajamarca y Lambayeque, en el norte, hasta arr Sihuas y Sicuani, en el sur. El militarismo huari se manifestó de una forma despótica: to y ] das las culturas locales se extirparon de raíz imponiéndose las costumbres de Huari, y se arrebató a los vencidos los excedentes agrícolas, ganaderos y artesanales que producían. Para ejercer mejor su dominio, los huaris erigieron decenas de ciudades fortificadas en 1. las · zonas conquistadas que servían para alojar a las tropas de ocupación y para recoger los tributos impuestos a los pueblos dominados. Ejemplos significativos de este tipo de asentamiento sort las ciudades de Cajamarca, Piquillacta y Pachacamac, cerca de Lima. ta
La caída de Huari a principios del siglo XIII, originada bien por problemas dinásticos, fu, bien por la imposibilídad de mantener la megalópolis, abre un nuevo período lili,tórico So que puede calificarse de renacentista. Los señoríos que nacen de la descomposición del ca imperio huari retoman la tradición cultural local, aunque no logran alcanzar el esplendor lo: de sus mayores. Así surgen los Estados Chimú, Cha.ncay e lea Clúncha en la costa norte, rnl centro y sur respectivamente; y las jefaturas serranas de Huanca, Chanca, Lupaca, Cha- qt chapoya, Colla y Cuzco.
Culturalmente hablando, la civilización más destacada fue la chimú (ca. 1200-1 460). Y1 La capital del reino Chimor estaba en Chnchán, una aldea costera cercana a la actual L. Trujillo, que se convirtió tras el fin de Huari en el corazón de un imperio costeño. La ciu m dad, planificada de acuerdo con el modelo huari, se extendía por una superficie de 1 8 g1 kilómetros cuadrados y llegó a albergar una población de 200.000 almas. Posteriormen UI te, los chimúes levantaron ciudades idénticas a Chanchán1 pero mucho menores, en los S-l
valles vecinos. En el plano político, Chimor reprodl.tjo el despotismo militar-hidráulico de sus antepasados moches; e igual sucedió en el religioso, caracterizado por el retomo al Ul culto a Si Oa Luna) , deidad patrona de la pesca y la agricultura. También la cerámica es ci cultórica -negra y hecha a molde- retomó los motivos traclicionales del arte moche. Por lo que respecta a la metalurgia, los hábiles fundidores chimús trabajaron el oro, la e,
g,
plata y el bronce. o